Según me explicaron, Siyyid Alí-Muhammad (1819-1850), conocido como el Báb fue un religioso persa, precursor del bahaísmo. El Báb era un comerciante de Shiraz, (hoy Irán) con el título de Siyyid, (que significa descendiente de Mahoma), y que en 1844 proclamó ser el mensajero de una revelación divina, afirmando que su principal misión era anunciar la inminente venida de un nuevo profeta prometido por todas las religiones, que sería responsable de la unificación de la humanidad.

Las enseñanzas del Báb hacían hincapié en el concepto de que todas las religiones reveladas fueron transmitidas por Dios a la humanidad, adaptadas para la época en que fueron surgiendo. También enseñaba sobre la igualdad de derechos para hombres y mujeres y condenaba los prejuicios de cualquier clase. El creciente número de personas que se adherían a estas nuevas enseñanzas en tan poco tiempo alarmó a las autoridades políticas y religiosas de Persia; y tanto él como sus seguidores fueron blanco de persecución y violencia. El Báb fue hecho prisionero repetidamente y finalmente fusilado en 1850. También más de 20.000 babíes fueron martirizados en los años posteriores a este suceso.

Mirzá Husayn Alí, a quien el Báb dio el título de Bahá’u’lláh, era un noble y uno de los primeros seguidores importantes de el Báb. Él fue arrestado y encarcelado en 1852 durante una gran persecución contra los babíes. Durante su encarcelamiento en Teherán, creyó recibir los primeros indicios de que él mismo era quien había sido profetizado por el Báb. Once años después, exiliado en Bagdad (entonces parte del Imperio otomano), proclamó que era justamente el profeta que Dios manifestaría, el anunciado por el Báb y también por otros profetas del pasado, fundando el Bahaísmo. Durante los siguientes 30 años Bahá’u’lláh inició un período de revelación religiosa a través de una infinidad de libros, tablas y epístolas que hoy forman el núcleo de las escrituras sagradas de la Fe Bahaí. En esos escritos está contenida la base que ha de propiciar la reconstrucción espiritual, moral, económica y política de la sociedad.

Según me explicaron, en la actualidad el Bahaísmo está establecido en más de 200 países y territorios del mundo cuya sede central está en Haifa, Israel donde se encuentra el sepulcro de el Báb y los restos inhumados de Bahá’u’lláh.
El diseño de la casa de adoración Bahaí de Delhi se inspira en el loto, la flor de gran belleza y símbolo de pureza asociada con el culto y la religión en India. El Templo es el último de siete edificios levantados en diversas partes del mundo. Inaugurado en el año 1986 fue dedicado a la unidad de Dios, a la unidad de la religión y a la unidad del género humano.

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