Bahréin, conociendo el Islam – Km 68.860

Desde Kuwait, traté de conseguir la visa para pedalear a través de Arabia Saudita, por ello visité su embajada, donde entendí que Arabia no es un país abierto al turismo occidental, y que para visitarlo necesitaba de una invitación, de alguien que se haga responsable por mi visita. Claramente algo casi imposible de conseguir en pocos días.

De esta manera, para seguir por mi recorrido en el golfo, viaje de avión hacia Bahréin y esperé un par de días para que mi amigo Haitham, comience sus vacaciones y me traiga la bicicleta con todo su equipaje en su camioneta, una verdadera prueba de gentileza que caracteriza a todo esta gente árabe.

At Husam housePor ello a mi llegada al Reino de Bahréin me recibió Husam, un libio que habita en el país desde hace varios años y que me hizo sentir como en mi propia casa. También conmigo llegaron otros viajeros del sitio de internet couchsurfing.com y luego Haitham; por ello la hospitalidad de Husam hizo de aquella casa un club de amigos.

El reino de Bahréin es un archipiélago de 33 islas, de las cuales la principal es la isla de Bahréin, con una superficie apenas mayor de 600 km2, que representa el 85% de la superficie total del estado. Su capital es Manama, y en ella se instala el principal centro financiero de Medio Oriente, por delante de Dubai y Qatar. Bancos, aseguradoras y agencias de bolsa se mezclan con grandísimos y lujosos edificios de una arquitectura espacial. El World Trade Center tiene su propia fuente de energía alternativa, con turbinas de viento que miden 29 m de diámetro. En el área de la construcción, el país también está llevando a cabo numerosos proyectos multimillonarios que se basan en la creación de islas artificiales con forma de coral o peces, donde se construirán suntuosas viviendas y hoteles, oficinas, centros comerciales, paseos peatonales frente al mar y muelles entre otras cosas. Según me explicaban construir sobre el mar se ha convertido en la moda del momento en los países del golfo. Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Omán también han empezado ambiciosos proyectos en el cual el mar es desplazado por la mano del hombre. Y en verdad que me sorprendí cuando Luis, un argentino que vive en Bahréin hace casi 10 años, me contó que el barrio de Juffair, situado en Manama antes no existía. Según me explicó este gigantesco proyecto de reclamación de tierra se inició en 1970, alojando a nuevos hoteles, restaurantes y condominios residenciales. De esta manera uno de los más importantes hoteles 5 estrellas de la ciudad, que solía gozar de su ubicación estratégica frente al mar, hoy se encuentra a dos kilómetros de la costa.

Artificial Islands
juffair

Por ello en la ciudad de Manama no encontré lo que imaginaba, creía que como ciudad costera habría una costanera y alguna playa. Pero en verdad solo encontré una cantidad impresionante de obras, una costanera tomada por las construcciones y ni siquiera una playa o un lugar para caminar y apreciar el mar. Nada que ver con las fotos que uno ve de Bahréin en internet, donde sólo hay imágenes de los proyectos terminados, aunque para ello todavía faltan muchos años.

A los pocos días de mi llegada a Bahréin, llegó Clara, quién viajó desde Italia para pasar las fiestas conmigo. Aunque esta vez sin bicicleta, por ello, conseguí de Beboy, un inmigrante filipino, que me prestase la suya durante un par de semanas. Moverse de bicicleta por la ciudad es fantástico, más aún en una ciudad donde el medio de transporte es casi siempre el taxi. De esta manera aquellos días fueron como una luna de miel, aunque el lugar no ayudaba. A Clara tampoco le fascinaba el lugar, y por ello me pidió de llevarla a conocer alguna otra ciudad en el golfo. Y como decirle que no a la mujer que uno elige, que pese a la negativa de su familia vuelve a viajar al “mundo árabe” y en un momento importante como las fiestas, con lo tradicionales que son los sicilianos. Así dejamos las bicicletas en Bahréin, y de avión nos fuimos a Dubai y luego por tierra a Omán. Dos destinos que están mi lista, pero que decidí descubrirlos y también disfrutarlos con ella. Y en verdad que no paramos ni un minuto, fuimos dos turistas más, nos alojamos en buenos hoteles, visitamos un montón de lugares y cada vez que nos subíamos a un taxi nos paseaban como a dos tontos. Y yo me enojaba, me peleaba con todos los taxistas que se defendían alegando que eran nuevos en la ciudad. Paquistaníes.

With Clara
At the Marriott

A nuestro regreso a Bahréin, Clara regresó a Italia, pero ella promete pedalear conmigo, quizás a partir de la India. En tanto yo, fui sponsoreado por el Marriott Executive Appartments, que me brindaron 9 días de estadía a pleno lujo, aunque demasiado para disfrutarlo solo. Y que sorpresa me llevé allí, porque en mi ante-último día la gerencia de marketing me organizó una conferencia de prensa con los principales medios del país, fueron como 30, entre periodistas y fotógrafos, pasé unos videos, una presentación en fotos y luego me hicieron preguntas durante casi una hora. Por momentos me sentí como Maradona después de los goles contra los ingleses.

En la mañana siguiente mi historia estaba en los principales periódicos del país y por ello alguien se acercó al hotel y me dejó en la recepción un regalo; la traducción al español del Corán, con una dedicatoria que decía: “para el hombre que busca la paz”. El regalo fue enviado por la gente de “Discover Islam” y por ello días después no dudé en contactarlos. Así descubrí ésta asociación que tiene como objetivo transmitir las enseñanzas islámicas y corregir la imagen negativa presentada al público por la prensa. De esta manera, Ahmed, Syed y Raifed, fueron quienes me introdujeron a las tradiciones musulmanas dentro y fuera de una mezquita. Y en verdad que me encantó.

Al Fateh MosqueAhmed, un abogado Bahreiní que está por contraer matrimonio, es un voluntario en la Mezquita Al Fateh, uno de los tantos guías que se encarga de hacer tours, que pueden durar hasta horas si su visitante así lo desea. Vestido de un blanco impecable y con su larga barba negra me habló de la principal mezquita en Bahréin, de sus diferentes sectores, de las posiciones y horarios del rezo, del Imán el líder de la oración y de su función de enseñar y transmitir el Islam. También de la Meca, del Corán y de su Profeta Mahoma. Y me permitió grabar el canto del llamado a la oración, verdaderamente emocionante. Ojala algún día pueda editar todo este hermoso material del viaje.

Syed es un geólogo jubilado, inmigrante musulmán de la India que vive en Bahréin desde hace más de 25 años, y quien es miembro de la junta de Discover Islam. Su trabajo a parte de brindar tours dentro de la Gran Mezquita también es viajar al extranjero y entrenar a nuevos guías para incorporar el programa turístico acerca del Islam y las tradiciones musulmanas en las mezquitas. “Es muy importante que la gente entre a una mezquita, que nos conozca y converse con nosotros, ellos son bienvenidos”, me decía. “El Corán nos explica que las enseñanzas del profeta Mahoma no son algo nuevo, de hecho los musulmanes creemos en la continuidad del mismo mensaje que fue predicado previamente por Jesucristo, y antes de Él por Moisés, y antes por Abraham. También dice que en todos lados donde ha existido una civilización en el mundo fue enviado un profeta, sus representantes o guías, para que guíen a la humanidad hacia el camino de Dios. Los mensajeros existen desde la creación del hombre, pero ciertas enseñanzas ya no tienen la forma original, porque con el pasar del tiempo se han perdido, olvidadas o mal interpretadas, auque con buenas intenciones. El rol de los mensajeros no fue rechazar el previo mensaje, porque todos fueron enviados por Dios, sino purificar ciertas enseñanzas que fueron contaminadas con el pasar del tiempo. Esta fue la misión del profeta Mahoma, quien fue el último y definitivo profeta enviado”.

Raifed me llevó a la isla de Muharraq, y entre otras cosas me contó como antiguamente el agua dulce surgía del mar a lo largo de la costa, por lo que sus nacientes han provocado el desarrollo de maravillosas perlas, convirtiendo su comercio en la principal actividad de la isla durante la década del 30 y 40, lo que motivó una importante inmigración. Raifed es un refugiado iraquí que como piloto trabajaba para la Iraquí Airlines, pero tras el embargo económico impuesto a Irak al finalizar la primera guerra del Golfo en 1991, dejó de volar y pasó a trabajar como comerciante. Con la llegada de los norteamericanos en el 2003, perdió parte de su familia y por ello en el 2005 prefirió mudarse a Bahréin con sus 6 hijos y su esposa. “Era demasiado peligroso” me decía.

Tras mi estadía en el Marriott, volví a la casa de Husam y por medio de él, conocí mas gente del sitio para viajeros. Y me sorprendí cuando conocí la historia de M.H. un árabe inmigrante que me decía que su padre lo llamaba para retornar a su tierra y para que se case según la tradición musulmana, con la hija de una familia vecina, que apenas había visto solo una vez. M.H. que ya había viajado por Asia, África y Sudamérica no quería casarse, pero tampoco podía negarse a su padre, quien le dijo: “si no te casas, te olvidas que tienes una familia”. “En el Islam, si uno se niega a su padre no va al cielo”, me decía; “y en el fondo, la familia es lo único que tenemos”.

También durante mis últimos días me hice amigo de Will, un ingeniero aeroespacial que enseguida al conocer mi historia me preguntó si aceptaba donaciones particulares. No lo podía creer, al tercer encuentro me regaló una computadora para sustituir mi vieja laptop. Que grande Will!!!!!!!

Bahrain
With Will

También conocí a Axel, a Juan, a Luis y a Charly, todos argentinos que llegaron a Bahrain en búsqueda de mejores oportunidades. Y como siempre…. no hay nada más lindo que encontrarse con gente de casa.

Si deseas conocer más acerca de mi viaje, consigue el Documental: Pedaleando el Globo