Km 60.460

Cuando estábamos en Beirut, Líbano, conocimos a dos chipriotas, que varios meses después nos invitaron con dos pasajes gratis a Chipre por medio de una empresa de cargo en la que uno trabajaba; así fue que desde Israel desembarcamos en Limassol, el puerto más importante de la isla desde 1974.

A nuestra llegada conocimos a Nectaria, una chica chipriota que con su hijo de un año nos recibió en su casa. Nectaria también había viajado mucho como mochilera, por ello no tardamos en entendernos.

LimassolLimassol es una ciudad de 200.000 habitantes y uno de los principales puntos turísticos de la zona donde llegan muchos turistas del norte de Europa, aunque sus playas no son de lo mejor. Por ello tras unos días nos dirigimos a Larnaka y luego a Agia Napa, dos destinos turísticos con mejores playas. Allí nos hospedamos en hoteles, que por no ser temporada tenían un precio accesible. También visitamos diferentes playas y algunas cuevas muy impresionantes; y aprovechando el flujo de turistas producimos un poco de dinero con las ventas de mis fotos y las muñequitas.

Pedalear por la isla de Chipre fue más que un paseo, las distancias entre pueblos no son grandes y sus rutas no tienen grandes subidas, pero lo más bello fue cruzar las pequeñas poblaciones y acampar vecino a ellas.

Así muy descansados llegamos a Nicosia, la capital.

Nicosia, la Capital

Historicamente en Chipre han convivido las comunidades turco y greco-chipriotas durante siglos. Pero en 1974 un golpe pro-griego quitó al gobierno legítimo de Chipre, lo que produjo la reacción de Turquía, quien unos días después invadió el tercio norte de la isla. De esta manera miles de greco-chipriotas fueron despojados de sus viviendas sin tener tiempo al menos de cargar con sus cosas. Así nace la República Turca del Norte de Chipre, un estado que sólo es reconocido por Turquía y la Organización de la Conferencia Islámica. Después de la caída del muro de Berlín, Nicosia es la única ciudad capital del mundo dividida por un muro, con las partes sur (griega) y norte (turca), separadas por la “Línea Verde”, una línea de demarcación controlada por las fuerzas de seguridad de ambas partes y por tropas de Naciones Unidas.

Durante nuestra estadía en la capital nos albergamos en la parte turca y hubo una noche que al cruzar la línea verde la pasamos muy mal. En aquella noche se conmemoraban los 33 años de la ocupación turca en la isla, por lo que había casi una centena de greco-chipriotas manifestándose en la frontera. Pero nosotros no teníamos ni idea y como nada cruzamos; pedaleando y con las bicicletas cargadas de equipaje entre medio de todos. Y claro que no fuimos concientes de las 51 banderitas que llevo en la bici, que representan todos los países visitados. Y que maldita desgracia porque al tope flameaba la banderita de Turquía, que como era una de las más nuevas, brillaba. Así, a tan solo metros de la frontera alguien me robó uno de los mástiles con sus 16 o 17 banderitas correspondientes, la de Turquía incluida. Pero yo no me di cuenta, aunque si Clara que venia detrás de mi. De repente la siento gritar y al darme vuelta la veo que con un aire bien latino persigue a quien se escondía entre la multitud. Tarde un segundo en reaccionar, en dejar mi bici y correrlo. Pero bastó frenarlo y tomarlo de un brazo para que unas 15 o 20 manos me agarrasen y me zamarreen para todos lados, como a un muñeco. Perdí noción de todo, era un griterío y no entendía nada. Pensaba en Clara, en las bicis y en todas nuestras cosas. Forcejeamos durante un par de minutos, estaba totalmente inmovilizado, bajo todas esas miradas que me amenazaban con partirme la cara en cualquier momento. Y tuve miedo. ”I am from Argentina, I am cycling around the world”, gritaba. Finalmente intervino la policía griega que asistía el espectáculo a tan solo unos cuantos metros. Ellos me prendieron y entre mas forcejeos me quitaron de allí. Pero yo insistía en recuperar las banderas. Luego me llevaron a la línea verde, donde se encontraban soldados de las Naciones Unidas. Segundos después vi a Clara que entre la multitud rescataba mi bicicleta. Luego un par de manifestantes nos tiraron la bicicleta de Clara y minutos después un policía que ya nos conocía nos rescato el mástil con las banderitas, aunque faltaba la de Turquía.

Luego de unos días nos instalamos en la parte griega y probamos suerte. Allí contactamos a la gente de Nova, el sistema de cable televisión privado que un par de años atrás me había sponsoreado en Grecia. Pero para ello tuve que escribirle a un viejo amigo de África, que durante mi travesía por el continente negro, gestionó mi sponsoreo con Multichoice, la empresa sudafricana que es la dueña de Nova.

Así llegamos a conocer a William, el gerente general de la empresa Sudafricana en Chipre. Y le pareció increíble que viniese desde Sudáfrica en bicicleta y que sus amigos me hayan sponsoreado en varias ocasiones. Por ello no tardamos en acordar un nuevo sponsoreo durante nuestra estadía en la isla. Así con nuestro primer sponsor obtenido y varios medios agendados para inmediatas entrevistas Clara y yo nos dirigimos a Coca Cola, donde enseguida pudimos hablar con su Director y en cuestión de minutos cerrar nuestro segundo sponsor, con uno de sus productos más importantes, la leche Lanitis.

Y luego hicimos prensa; nos hicieron entrevistas en la televisión, en el periódico más importante del país y en otras 3 revistas semanales. Por primera vez en todo nuestro viaje, Clara y yo conseguíamos de manera fortuita y sencilla el soporte económico para seguir por un buen rato nuestro viaje. Y como si hubiese sido poco, debido a toda la prensa dejamos la isla como dos verdaderos famosos.

Un alto en el viaje

Cuando dejamos la isla teníamos dos opciones: seguir viaje rumbo al Golfo Pérsico y alejarnos cada vez más, o regresar a Italia y visitar nuestras familias. Claro que no fue fácil elegir, pero optamos por la segunda. Por ello de barco desde Turquía regresamos a Italia y nos dirigimos a Sicilia y luego a Parma. Allí, el invierno nos obligó a asentarnos un poco y a cambiar aquellos días de sol y vida nómada por una rutina más vulgar y más cómoda. Pero fue lindo, tuvimos nuestro propio departamento con sofá, televisión y hasta un horno. También yo aproveché para viajar a Buenos Aires y visitar a mi familia, que por primera vez en 7 años estaba completa.

Otra vez en Italia regresé a Clara, y junto a un planisferio comenzamos a planear los próximos años del viaje. La ruta es clara, el resto está por escribirse.

Si deseas conocer más acerca de mi viaje, consigue el Documental: Pedaleando el Globo