Si tuviera que resumir el final de África y el inicio de este continente, debería regresar el tiempo atrás, quizás tanto como cuando llegué a Nairobi, en octubre de 2002. Pensaba que debía llegar preparado a Europa, si al menos quería seguir viajando con sponsors locales que financiasen mi viaje.

Desde entonces comencé a trabajar de una manera casi profesional. Por ello, desde Africa me vine a Europa por dos meses sin la bicicleta para presentar personalmente el proyecto a algunas empresas en distintos países, justo antes de que cerraran su presupuesto anual. Y haciendo contactos y hablando con medios de comunicación conocí su burocracia. Pero esta vez no tuve suerte. La idea de viajar por todo el continente con dos o tres sponsors europeos no tuvo éxito. Parecería que no existieran empresas a las que se les pueda presentar un proyecto distinto. ¿Será porque es pequeño? Tal vez sea como me contestaron: su política de marketing tiene otra estrategia. Eso sí me quedó claro, se trata de estrategia.

Sin darme por vencido, regresé a Argentina por un par de meses. Allí confirmé una vez más que la relación entre Scarpati y La vuelta al mundo en bicicleta va más allá de todo.
También aproveché mi estadía para editar unos videos del viaje y diagramar un nuevo esquema para la web.

Lo cierto es que para comenzar la travesía por Europa, debí recurrir al plan “B”, el problema era que todavía no lo tenía bien claro, y la primavera estaba comenzado.

Madrid

Cuando comencé a pedalear desde Cape Town, mi hermana y mi cuñado se mudaban para España. Ellos también sufrieron las consecuencias de la crisis económica que se vivía en la Argentina. Hoy viven en Arroyomolinos, a 30 km de Madrid.

Por ello, antes de comenzar a pedalear la etapa europea me instalé en uno de los cuartos de su casa, al mejor estilo “hermano” y me lo adueñé. Y aprovechando de la bondad de mi cuñado: Aldo permanecí unas cuantas semanas pensando en el plan “B” y asimilando dónde me encontraba.

Arroyomolinos es un pequeño pueblo ubicado en las afueras de la capital, pero lo que me impactó fue que muy cerca de allí había un shopping tan grande como atípico, lo veía y no lo creía, era una pista de nieve construida artificialmente dentro del centro comercial. El primer mundo me daba la bienvenida.

Arroyomolinos
Centro de esqui, xanadu

Durante mi estadía en Madrid, recibí una donación del banco “La Caixa”, sucursal San Sebastián de los Reyes y de Southern Winds España que me brindó la posibilidad de viajar a Argentina antes de comenzar a pedalear mi nueva etapa. Y fue bueno, al menos pude encontrarme con mis afectos y organizarme un poco más.

A mi regreso, dos canales de televisión me entrevistaron; y qué sorpresa me llevé en uno de ellos. En Telemadrid, en un programa del martes a la noche, en vivo, me sorprendieron con la visita de dos sobrinas de mi abuelo, proveniente de Segovia. ¡Qué sobresalto! Mi hermana había sido la cómplice.

….durante los días siguientes me dediqué al plan “B”, a mi antigua profesión, aquella que creo que siempre estará conmigo: la de “busca”.

En mi vieja chaqueta de jeans me abroché cientos de “prendedores muñequitas” para vender; los mismos que tanta suerte me habían dado en mi recorrido por Brasil, en 1999; y con un book de fotos de mi viaje por África, me fui a Plaza Mayor el sábado y al Rastro el domingo con la idea de que la venta en la calle podía ser la manera de generar dinero para recorrer mi próxima etapa.

pablo-garcia-en-espana

Y no me fue nada mal, mucha gente me había visto en la tele y vendí bastante. ¿Azar, quizás suerte de principiante? No lo sé, pero al menos ya tenía dinero para viajar por un par de semanas, y la certeza de que este plan “B” funcionaría.