Km 160.330

En los últimos 6 meses de mi recorrido por Argentina pedaleé desde Bariloche a Formosa y de allí a Buenos Aires, vía Paraguay y Foz de Iguazú. No podía terminar un viaje de 16 años por el mundo sin conocer bien a fondo mi país.

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De esta manera visité sus 23 pcias  donde fui recibido por más de 50 familias. Es imposible mencionar a cada uno de los parientes, amigos o conocidos que me albergaron de la mejor manera. Lo que si vale mencionar es algo que nunca viví. Lo sorprendente me sucedió en Misiones cuando un tipo que me seguía por las redes sociales me contactó para hacerme una nota en TV y me ofreció albergarme en su casa. Pero tras la primera noche me pidió que me vaya, porque no era humilde, sino un porteño creído y que tenía mala energía. Intenté conversar al respecto, pero el tipo no quería. Entonces empaqué todas mis cosas y me fui tan rápido como pude, triste. En todos estos años de viaje me albergaron no menos que 1.000 familias y nunca nadie me dijo algo parecido. Me pregunté una y cien veces que fue lo que había hecho. Y no me cabe otra idea a que fui un poco rudo, pero sincero, al decirle que no me interesaba ser entrevistado en los programas de TV y radio de su ciudad, por más que él ya lo había gestionado, aunque no tenía problema en que me haga la entrevista para su programa.

Sepan amigos, que en este último año en mi recorrido por Argentina me hicieron más de 70 entrevistas, y no dan ganas de ir a todas las entrevistas que me llaman. Cuando me bajo de la bici, solo quiero descansar. No es ser despectivo con la gente del interior, es matemática pura, prefiero los medios nacionales o provinciales que llegan a más gente, y no los de cada ciudad que atravieso. No todos entienden lo que precisa de verdad un cicloviajero.  Aparte me indigna el argentino del interior que te juzga por la ciudad de dónde vienes. Yo no soy nacido en capital. Ya me sucedió otras veces.

Pero lo que más me indigna de esta argentina es la brecha que dejó la ideología política en la mayoría de su población. Lo sabía, los argentinos hablamos de futbol, política y economía, como si fuésemos eruditos en cada tema. Lo que no sabía es como la sociedad se dividió prácticamente en dos bandos irreconciliables: kirchneristas y antikirchneristas, es decir, a favor o en contra de las políticas del último gobierno que duró tres períodos de 4 años cada uno. Lo impactante fue ver como esta grieta separó amigos de toda la vida, compañeros de trabajo y hasta familiares.

La llegada a Buenos Aires, el fin del viaje
km 167.510

Finalmente desde Misiones pedaleé hacia Buenos Aires. Para mi llegada me contacté con varios grupos de ciclistas de la ciudad para que el Domingo 29 de Octubre me acompañen los últimos km desde la ciudad de Tigre hasta el Obelisco. Fernando, un amigo de la infancia que ya había pedaleado conmigo parte de las Antillas y Bolivia se encargó de la logística. Habló con la Subsecretaría de Movilidad Sustentable, y consiguió que el Departamento de tránsito de la ciudad nos escolté, abriendo pasó a la caravana de ciclistas. También que los Bomberos de la Boca nos acompañen por la Av 9 de Julio.

2A la altura de Entre Ríos me alcanzó mi hermano, quien viajó desde España para acompañarme y pedalear los últimos 300 km a Buenos Aires. También allí me recibieron amigos que viajaron desde Buenos Aires, ídem en Tigre. Pero la gran sorpresa me la dio Giovanni, un amigo que vino desde Brasil y mi chica, que también es brasilera. En cambio, Ricardo se vino desde Pehuajó con una paloma mensajera y su bicicleta para acompañarme los últimos km hacia el Obelisco. Y también fueron a mi encuentro gente que había conocido en Corea del Sur, Finlandia, Italia, Malasia y diferentes lugares de Argentina como Córdoba, La Pampa y Ushuaia.

Aquel día fue EMOCIONANTE. Me levanté nervioso, con un no sé qué en el estómago que me revolvía todo. Era temprano y por ello subí a la terraza, donde como toda santa mañana, hice un poco de meditación y recité unas rondas de la japa Hare Krishna, el mantra me acompañó durante todo el viaje. Haber cumplido mi sueño de dar la vuelta al mundo en bici fue como un milagro. Ni yo creía que podía hacerlo. Increíble, mi única experiencia en bicicleta había sido recorrer 200 km, en dos días de viaje. Aquella mañana me acompañaron 60 ciclistas, y el camión de bomberos de La Boca, haciendo sonar su sirena, junto a un coche del departamento de tránsito de la ciudad, hasta el Obelisco.

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Cuando entré en la Avenida 9 de Julio me vino a la mente el día que dejé todo en Brasil y luego la partida para África 16 años atrás. Fue emocionante abrazarme con aquellos que me vieron partir, y regresar a casa.

Véanlo ustedes mismos:

 

Y que sigue ahora?

En la actualidad estoy escribiendo el libro del viaje y realizando cicloturismo en la Patagonia. Los espero.

Si deseas conocer más acerca de mi viaje, consigue el Documental: Pedaleando el Globo