Km. 58.740, por Clara V.

Llegamos a Jordania después de otros cinco días en Damasco, veníamos de Líbano dónde Pablo estuvo enfermo durante los últimos días. Cruzamos la frontera; era entusiasmada por el nuevo paisaje. Recuerdo que por primera vez la policía controla el equipaje de nuestras bicicletas, pero bastó con que Pablo abra una de sus bolsas y vean bananas y algo más de comida para que los policías nos den el OK; eran curiosos y los recuerdo simpático.

3 - En ruta
1 - Con Kalaf

Pedaleamos hasta el final de la tarde y mientras descansábamos un automóvil se acerca. Es una pareja, Él se llama Kalaf y bebe una cerveza; parece un tipo latino-americano, con piel oscura y el pelo largo y negro. Giamila, su esposa es totalmente cubierta excepto sus ojos que están súper maquillados. De repente ella se destapa y nos invita a quedarnos en su casa. “Finalmente una pareja joven”, pienso. Por ello no lo dudamos, comenzaba a hacer frío y nos habían resultado simpáticos. Kalaf es de Arabia Saudita, tiene tres esposas y muchos niños. Pero Giamila decía de ser la última y la única.

Nos resultaba difícil creer como Kalaf se había enamorado de ella a primera vista, al ver sólo sus ojos, porque ella siempre era cubierta con sus ropas negras y largas. Según Kalaf fue sólo tras un mes cuando le pidió su mano a su padre que vio el rostro de Giamila por primera vez. Así son las tradiciones en el interior de estos países; donde un hombre suele enamorarse de los ojos de una mujer y casarse casi sin conocerla. Pero ellos tenían suerte, porque en verdad parecía que se gustaban.

En muchos casos, parece que el matrimonio realmente es un contrato dónde el joven marido también se casa con la familia entera de la chica, porque luego de pagar la dote, si él es rico continua dándoles dinero a todos.

Después de unos días en esa casa, me convencí cuan importante es para un padre tener muchas hijas.

El viaje continuó hacia Aman, la capital, y llegar allí ha sido una sorpresa. Me gustó su combinación de una parte tradicional y más vieja con una moderna, construida según los criterios estilísticos occidentales, allí también las mujeres parecen más libres, emancipadas. Obviamente que el Rey Abdullah II y su esposa Rania representan un aspecto moderno y así más hospitalario, agregando encanto a un país ya bello, cargado de historia, un puente entre el mar y el desierto, entre oriente y occidente.

Durante nuestra estadía en la capital, intentamos como otras veces solicitar una invitación para nuestro próximo país a visitar, Egipto. Por ello fuimos a su Embajada y pedimos por su Cónsul que luego de una hora nos recibió en su oficina. Está libre, recuerdo al entrar que había un TV encendida con dibujos animados; pero no era su mejor día, estaba de mal humor. Por ello dejamos su oficina sin nuestra invitación. Me pareció arrogante, “excusadlo”, nos dijeron sus colegas.

El Mar Muerto

5 - El mar muertoTras una semana en la capital, dejamos Aman en dirección sur. Pero después de 20 km nos detenemos en un pueblo dónde Pablo una vez más repara una pinchadura de su bicicleta, mientras los hombres van a la mezquita que los llama a rezar. Es una atmósfera serena y repetitiva. Yo escucho el llamado y espero. Reiniciar a pedalear en una situación normal sería para mí muy difícil pero por suerte un descenso largo y maravilloso empieza, hasta los 410 metros bajo el nivel del mar, es el Mar Muerto, el punto más bajo de la tierra, el sitio de ciudades bíblicas antiguas, la tierra de paz dónde Abraham, Moisés, David, Jesús, John Bautista y otros profetas bíblicos encontraron refugio.

Aquella tarde acampamos en la costa dónde había tiendas, pastores y animales. El clima era caluroso pero Pablo hace un fuego y como ya es costumbre tres hombres aparecen… Y me convenzo una vez más cuan valiente somos; Pablo que siempre tiene su cuchillo a mano y yo que lo sigo a donde él me lleva.

Al día siguiente recorrimos la costa del mar muerto, hacía mucho calor y me sentía muy cansada. Pero de repente vimos el hotel Movenpick, el mismo hotel que nos había patrocinado en Beirut, y entonces pensamos “por qué no intentar aquí?”. Y fue nuestro día de suerte porque el gerente general celebraba su cumpleaños y nos invitó a su fiesta y también nos ofreció quedarnos tres días. Y que buenos días!!! Descansamos en la playa, probamos de las mejores especialidades culinarias y nadamos en el agua súper salada del Mar Muerto, donde es imposible hundirse. También tuvimos el placer de disfrutar el sauna y probar el poder terapéutico de la arcilla del lugar.

4 - Nel Movenpick Hotel
6 - Nello spa

Nunca nos olvidaremos de esos días, ni de Bruno, el G.G. Regional, que también nos patrocinó con algunos días en el hotel Movenpick de Petra y Aqaba