FranceDurante mi recorrido en el sur de Italia, conocí a Francesco, un estudiante de Ciencias Políticas que en su escuela secundaria debió realizar un trabajo sobre la mafia. Por ello conversar con él fue fascinante.

Según me contaba la mafia es un fenómeno histórico que se remonta a mediados del siglo XIX. Fue en 1861 que sucede la unificación de la Italia, cuando en aquel entonces existían diversos estados fragmentados; el ocupado por los austriacos en el norte del país; el estado de la iglesia, con la ciudad del Vaticano comandada por el Papa; el Reino de Sardegna, que comprendía la Sardegna y una pequeña parte del Piamonte y el Reino de las dos Sicilias en el sur, que era el más fuerte de toda la Italia, comandada por los Borbones (colonia española), con sede primero en Nápoli y luego en Caserta.

Y fue Garibaldi miembro de “La Joven Italia”, un movimiento independentista, quien desde el sur, junto a los Saboya del Reino de Sardegna y a los piamonteses del norte que organizaron desde diversos frentes expediciones de liberación para conquistar y unir a todos los estados de Italia. Con tal unificación y la declaración de un nuevo estado, el rey Borbón escapa para España y todos sus soldados fieles a Él, obviamente que del sur, fueron llamados por el nuevo rey, ahora del norte, fuera de la ley, si no se adherían a Él.

Con ésta política comandada por el nuevo gobierno desde Turín, nacen nuevos años de guerra, y los antiguos soldados de los Borbones, que luchaban por su independencia, fueron clasificados como “Il Briganti”, que significa “Los Peleadores”; y así, éstos comenzaron a esconderse, a constituir organizaciones secretas y nace la mafia; que se extiende desde el interior de la Sicilia hacia el resto del sur de la Italia, e inclusive llega a los EE.UU. (Chicago y New York) con la emigración de los sicilianos a fines del siglo XIX.

Hoy en el sur de Italia también existen otros tres grupos de organizaciones; “La Camorra” en la provincia de Campania, que controla parte de la pcia de Lazio y la pcia de Basilicata; “La Sacra Corona Unita” en la pcia de la Puglia y “La Andrángueta Calabresa” en la Calabria. Pero es la “Mafia Siciliana” quien comanda a todos los grupos y sus trabajos, aunque en distintas escalas; como el tráfico de droga en todo Europa que arriba desde Sudamérica; el tráfico de inmigrantes de Albania o de Túnez, el trafico de armas, el tráfico de autos, la prostitución, los atentados al Estado, los secuestros y hasta los chantajes a quien abre un nuevo negocio.

Según Francesco los sicilianos siempre fueron los más fuertes por su mentalidad emprendedora; en el 1900 la mafia en los EE.UU controlaba el alcohol y la prostitución y con ese dinero que llegaba a Italia la mafia invirtió y rápidamente a diferencia de las otras organizaciones se relacionó con la política y con las construcciones de obras públicas. Y todavía hoy son los sicilianos los de mayor estructura.

En la actualidad el desempleo en el sur de Italia provoca que muchos jóvenes se relacionen con estas organizaciones, quienes cobran al menos unos 50 euros al día sólo por estar en una esquina con un celular informando sobre el arribo de la policía. Pero si uno entra en la Mafia o en la Camorra ya no hay marcha atrás y para ello se hace un juramento en un ritual particular en el cual se comprometen a matar hasta a sus padres si es necesario.

En mi última semana de mi estadía en Italia una noticia me sorprendió. Porque justo antes de las elecciones presidenciales, Provenzano, el capo de toda la mafia tras 40 años de desaparecido fue detenido, y en su propia casa, en el interior de Sicilia.

Como si siempre hubiese estado allí.

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