Km 58.100

Camino hacia la frontera de Líbano fuimos abordados por unos jóvenes militares sirios y sus perros con el fin de indagar, quizás por ello convencidos de su superioridad; no fue fácil librarse de ellos. Era de noche, hacia mucho frío y se los veía que estaban aburridos.

Luego, tras unos km de bajada, llegamos a la frontera, pagamos una visa y enseguida pisamos tierra libanesa. Así llegamos a Masnaa Bekaa, una pequeña población donde conocimos a Mohamed, un brasilero de origen libanés que llevaba viviendo allí más de 20 años. Según me explicaba existen más libaneses viviendo fuera del país que en él.

Tras conversar un rato nos ofreció un lugar para dormir, era un pomposo edificio donde habitaban sus hermanos. Y fue gracioso, porque de inicio nos dijo que podíamos dormir bajo la escalera, pero al decirle que preferíamos pagar un hotel nos ofreció un cuarto en el último piso.

En la mañana tras dejar Masnaa cruzamos el gran cordón montañoso que recorre al país, duro fueron aquellos 15 km de subida ininterrumpida, era una ruta muy angosta y empinada. Hubo un momento que mientras descansaba sentado en la bici un camión me rozó e hizo que perdiese el equilibrio dejando caer la bici en una enorme canaleta que por varios km bordeaba la ruta, y como costó quitarla de allí, porque la bici me quedó con las ruedas para arriba.

Pero luego se vinieron casi 30 km de bajada, y fue sublime, así llegamos a Beirut.

Beirut, km 58.185

beirutLlegamos a Beirut a mediados de diciembre de 2006, y pese ha que ya habían pasado cuatro meses de la guerra con Israel, la capital libanesa todavía no estaba en paz porque ahora la amenaza era el inicio de una nueva guerra civil.

Camino al centro comenzamos a avistar grupos de soldados fuertemente armados, autos militares y tanques de guerra; y solo en aquel momento fuimos concientes que estábamos apostando a nuestra suerte; luego nos acercamos a la plaza central y frente al parlamento vimos más de un centenar de carpas que reunía a miles de seguidores del movimiento Shiíta y prosirio Hezbollah que junto a partidos aliados reclamaban la renuncia del primer ministro Fouad Siniora, pro occidental y antisirio.

La crisis en Beirut se había iniciado pocas semanas atrás, cuando el grupo Hezbollah apoyado por Siria e Irán, comenzó a reclamar para sí y para sus aliados un poder dentro del gobierno. Paradójicamente a esos reclamos le siguió el asesinato al primer ministro de Industria, del partido cristiano y luego la renuncia de seis ministros prosirios, cinco de ellos del movimientos islamista. Desde entonces la legitimidad del primer ministro no es reconocida ni por el jefe de estado ni por el presidente del parlamento, también ambos vinculados a Siria.

Según nos explicaron, no mucho después de la muerte del profeta mahoma, el Islam sufrió una importante separación que dividió la fe en dos sectas principales: sunitas y shiítas. La división surgió por la disputa acerca de quién debía suceder a Mahoma, que no había designado a nadie. Los sunitas son los sostenedores de la línea de sucesiones del califato, el primer califa fue Abu Bakr, padre de la segunda esposa de Mahoma, el primer varón que el profeta convirtió al Islam. En cambio los shiítas encabezados por Alí surgieron por el descontento de medidas impopulares tomadas por el tercer califa Otmán, quién luego fue asesinado. De esta manera Alí primo de Mahoma y también marido de Fátima, la hija de Mahoma, fue elegido el cuarto califa.

Los shiítas en Líbano siempre han sido los pobres y a pesar de su número, solían estar excluidos de las luchas por el poder, protagonizadas por los musulmanes sunitas y los cristianos maronitas, y eran ignorados por el Gobierno. Al estar concentrados en el sur sufrían la peor parte de los ataques israelíes y la represión a manos de los ocupantes hebreos y sus aliados libaneses los palestinos. Esto provocó un masivo desplazamiento de población shiíta a la periferia de Beirut.

Hezbollah es el grupo radical shiíta que surge en Líbano a inicio de la década del 80, pidiendo la derrota del imperialismo de occidente y de la falange libanesa. Aquellos fueron los años en que la embajada de EE.UU. en Beirut resultó destruida por una bomba dejando 63 muertos y más de 100 heridos. Pero fue sólo meses después que los estadounidenses se retiraron, tras otros ataques suicidas simultáneo a los cuarteles militares de EE.UU. y Francia que provocaron más de 300 muertos.

En la zona bombardeada

Zona bombardeda - BeirutDurante nuestra estadía en Beirut visitamos la zona bombardeada por Israel al sur de la capital, una de las zonas de Hezbollah; esta vez el motivo de la guerra de verano, así llamada por los propios libaneses, había sido el secuestro de dos soldados israelíes en la zona fronteriza por parte del grupo shiíta.

Pero primero para recorrer el área sin problemas pedimos permiso en una de las oficinas de Hezbollah, donde a Clara y a mí nos asignaron a Ahmed, un muchacho que nos acompañó en nuestra recorrida por Chatila y sus alrededores, y quien con un quebrado inglés nos relataba algo de la realidad: “El sur del país fue la principal zona bombardeada por Israel, y aún el estado libanés no ha asistido a las familias de los que murieron. Ni compensación monetaria, ni ayuda psicológica, ni médica, ni educativa. Hezbollah funciona como el verdadero y único estado en el sur del Líbano, frente a un estado oficial ausente”.

Pero también conversando con gente mayor shiíta notamos como las dos generaciones están divididas por la guerra y el rol de Hezbollah en su vida cotidiana. La vieja generación busca la paz después de tantos años de guerra civil, mientras los jóvenes nacidos después de la guerra civil, sienten devoción por la milicia Shiíta y están dispuestos a morir por su causa.

Mientras tanto en medio de toda esta crisis política la gente es la que mas sufre, porque la economía del país está parada, muchos locales están cerrados o vacíos como la mayoría de los hoteles; los comerciantes no paran de quejarse y el desempleo es inmenso.

Los campos de refugiados palestinos

En las afueras de Beirut también visitamos uno de los campos de refugiados palestinos, según Salah nuestro amigo y guía éstos fueron creados por la ONU en 1948 de manera temporal, cuando los palestinos huían de las fuerzas israelíes. Al inicio fueron bien recibidos pero con el paso del tiempo la presencia palestina se convirtió en una amenaza para el inestable Convenio Nacional de Líbano. Así, sin un lugar para irse los palestinos se fueron asentando pero paulatinamente se les fue restringiendo la libertad de trabajo y de movimientos palestinos.

Hoy en Líbano suman 500.000 y a pesar que no pueden muchos como Salah solo piensan en regresar a su tierra madre.

Nuestra estadía en Líbano se prorrogó durante tres semanas, a través de la embajada Argentina contactamos algunas empresas, y así conseguimos su apoyo para seguir adelante.

Esta vez nuestros sponsors fueron los representantes de las marcas argentinas Arcor y de la yerba mate Amanda. También Fatal, un importante distribuidor de productos importados y el Hotel Movenpick, un hotel 5 estrellas donde celebramos el año nuevo.

Pese a los conflictos sociales, Beirut será recordada como ninguna otra ciudad de medio oriente, porque por medio de Emile nuestro amigo beirutí conocimos la otra cara de la ciudad, con locales, lujo y vida nocturna, con tanta energía y dinamismo como cualquier capital europea.