KM 18.240

El lago de Malawi es el tercero más grande de África. Tiene una extensión de 600 kms. y también está orillado por Tanzania y Mozambique. Quise conocerlo y por ello bordeando gran parte de su costa me dirigí hasta Nkata Bay, desde donde cruce a la isla Likoma.

Las personas que habitan sobre el lago lo tienen presente en todas sus actividades y necesidades: lo utilizan para regar sus cultivos, beben su agua, lavan su ropa, se trasladan por sus aguas y de él adquieren lo mas preciado: el alimento. Para ellos el lago es su vida.

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A medida que iba avanzando por diferentes aldeas de pescadores, su gente me contaba los principales problemas del lago. Abudo, un hombre de 35 años y de apenas dos hijos -lo cual lo diferenciaba del resto- me contaba que la pesca de los peces grandes había disminuido. En consecuencia, los pescadores se vieron obligados a buscar presas más pequeñas, que son más abundantes, pero con ellas terminaron capturando a muchos jóvenes ejemplares de las especies grandes. De esta manera, y sin quererlo, ellos mismos aceleraron aún más el declive de las especies de mayor tamaño.

La sobre pesca en el lago es un problema que crece junto a su población y a la polución que ella genera. A esto se suma la contaminación de algunas corporaciones que exportan a países vecinos.

Según Abudo, el gobierno intenta combatir el problema de la sobre pesca poniendo restricciones durante ciertos meses del año para proteger al pez en la estación de cría, pero muchos de los pescadores no siempre entienden las políticas de conservación gubernamentales ya que están obligados a responder a sus necesidades más inmediatas.

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La isla Likoma

Likoma es una pequeña isla que pertenece a Malawi. Su extensión es de 8 km. de largo por 6 km. de ancho y se encuentra frente a Mozambique. Su población es de aproximadamente 6000 habitantes y mucha de su gente nunca ha salido de ella.

La isla posee una vegetación seca y es en gran parte rocosa, por lo que no se encuentran demasiados cultivos. Un gran barco navega a lo largo del lago, llegando dos veces por semana a la isla para abastecerla. Con el barco también arriban turistas provenientes de todos lados, en busca de lugares paradisíacos para descansar.

Likoma fue el último punto Malawiano que visité, luego de regresar de Zambia, ya que mi ruta continuará nuevamente hacia Mozambique, por donde ingresaré a Tanzania. Sólo estuve un par de días disfrutando de sus playas, que tienen una particularidad: no están repletas de palmeras sino de innumerables baobabs, motivo por el cual las casas son fabricadas con ladrillos de barro que ellos mismos construyen, en lugar de hacerlas de paja como ya había visto a lo largo de los otros países de mi recorrido.

Si deseas conocer más acerca de mi viaje, consigue el Documental: Pedaleando el Globo