México –  Km 125.764

Llegué al DF de avión, desde Miami, justo unos días antes de la biciexpo 2013, donde fui invitado por sus organizadores para dar charlas acerca del viaje. A cambio pude contar con un stand para vender el documental: Pedaleando el Globo; durante aquellos días vendí muy bien.

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No era mi idea regresar al DF y menos de avión, volar con 85 kg de equipaje me da dolor de cabeza y me resulta caro, pero la propuesta fue tentadora no solo por la posibilidad de dar charlas y promocionar mi documental entre entusiastas del ciclismo sino porque también en la ciudad de México me esperaba alguien especial: la persona que tuvo la idea de que yo sea parte de esa biciexpo 2013.

La conocí en el año 2004, durante mi recorrido por Europa cuando me financiaba en las calles de cada una de las ciudades que atravesaba vendiendo fotografías de África. Ella me compró varias, y desde entonces comenzó a seguir mi viaje a través de mi sitio web. Nueve años después, cuando llegué a la ciudad de México por primera vez, me encontré con esta guapa mujer que no hizo más que agasajarme y enamorarme. Pero queriendo seguir con el viaje partí para Norteamérica, pero ahora cuatro meses más tarde, me reencontraba con ella, con quien viviría una historia de telenovela.

03contenoch“México es por excelencia el país de las novelas”, me decía mi amigo Tenoch,“somos los creadores y revolucionarios de la telenovela, es una religión que después de la cena, las amas de casa prendan la tele y se sienten a ver la novela. Ya lavaron la ropa, hicieron la casa, la comida, y hasta la tarea con los niños. A las 7 de la tarde no perdonan. Y es un drama, un llanto. Pero así somos los mexicanos, soñamos con ser uno de esos personajes de rosa salvaje donde la chica pobre que está en los semáforos es rescatada por el hombre rico, dueño de una fábrica y se enamoran y viven felices, somos noveleros. Es de risa, pero a su vez una tristeza, porque los políticos están usando las novelas, el futbol y a la virgen de Guadalupe para darnos por otro lado. Y así la gente pierde piso, pero no los culpo, muchos ganan 5 USD por una jornada de trabajo, por ello cuando uno llega a su casa lo último que quiere saber es que dijo tal o cual senador, sino tomar una cerveza, que el Chicharito meta un gol o ver una telenovela.

El día que llegué al aeropuerto me fue a buscar ella en su lujosa camioneta último modelo, color gris plata. Desde entonces me instalé en su piso 17, con vista a la ciudad. Tenía cocinera y chofer; y vino hasta un peluquero a cortarme el pelo. Como pocas veces en el viaje viví entre lujos y placeres, y me enamoré de esta guapa mujer mexicana que no hizo más que tratarme como un rey. Lo viví como una luna de miel, que no solo duró en el DF, porque siempre nos las arreglamos para vernos durante el tiempo que permanecí en el país. Como diría mi amigo Tenoch, lo que viví en México fue una verdadera novela. Lo más duro era volver a mi realidad, a la ruta, a esa vida nómade que solo conocemos los viajeros de largo recorrido, que tanto quita pero que también da y por ello aún elijo. De todas maneras como tantas otras veces me preguntaba: ¿por que marcho si aquí me encuentro tan bien?

Así, dividido como el yin y el yang recorrí la segunda parte de México, que sin esperarlo ya ha marcado mi viaje y mi corazón.

Una realidad que duele

Esta vez mi recorrido por México me llevó por los estados de Puebla, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Durante ese mes y medio dormí en hoteles simples, cuerpos de bomberos o iglesias. En la Parroquia de Playa de Catazajá supe de la casa del inmigrante “Jtatic Samuel Ruiz García” situada en Palenque, uno de los tantos centros de acojo que existen en el país. México es el principal territorio de paso para diversos flujos migratorios que buscan entrar de manera irregular a los Estados Unidos.

05ruinaspalenqueCuando llegué a Palenque visité las famosas ruinas mayas de la ciudad, pero me resultó más interesante conversar con el párroco Alberto Gómez Sánchez mejor conocido como el Padre “Beto” que ahora dirige la casa del inmigrante. Al respecto me contó: “Viendo la enorme afluencia de centroamericanos que pasan entre nosotros en este camino hacia el norte, junto con la parroquia sentimos ese apelo de esos hermanos que pasan en condiciones infrahumanas”.

“Hay una situación verdaderamente dramática, especialmente en Honduras que fue golpeado por un ciclón, además de la miseria en la que se encuentra el país, la gran corrupción de los políticos, etc, etc, es que hace que este flujo migratorio no termine, porque ellos no ven otra esperanza para poder sacar adelante a sus familias. Muchos de ellos ya tienen familiares en EE.UU. y eso los anima a intentarlos una y otra y otra y otra vez. Porque desde luego, que ellos cuando son detenidos por migración además de que le quitan el dinero que llevan, los devuelven otra vez a la frontera. Si tu platicas con algunos de ellos te das cuenta que no es la primera vez que lo están intentando y que ya lo han intentado varias veces y que siguen luchando en ese intento por llegar a ese sueño americano, que más que todo es una ilusión porque ya sabemos que las condiciones allá en EE.UU. son muy difíciles, allá también hay desempleo, sin embargo esto no los desanima”.

“Muchas veces nosotros les hemos preguntado por que te arriesgas tanto, por que dejas tu familia, sabes que estas en un riesgo muy grande. Hay mucha delincuencia en el tren de carga donde ellos viajan en el techo, grupos organizados les cobran cuotas excesivas de 100 USD por un tramo que ellos recorren, sufren secuestros, las mujeres violaciones y hasta asesinatos. La respuesta de ellos siempre es: preferimos morir luchando que quedarnos muriéndonos de hambre en nuestro país”.

“La casa del inmigrante Jtatic Samuel Ruiz García se inició con la solidaridad de la misma comunidad, acudiendo a personas de buena voluntad porque no tenemos ningún fondo oficial gubernamental”. Tenemos más de un año con ella y en ese año hemos tenido un promedio de 100 migrantes por día, a los que les proporcionamos comida, un lugar para que descansen durante el día, laven su ropa, se aseen, se bañen, y que reciban el trato amable de los voluntarios que ahí colaboran, además de las hermanas religiosas que son enfermeras y que también proveen curaciones o medicamentos que están en nuestras manos.

En la actualidad, datos oficiales señalan que cada año unos 300.000 indocumentados, en su mayoría centroamericanos cruzan por los pocos más de 1000 km de frontera que comparte México con Guatemala y Belice para tratar de llegar a EE.UU.

En el Caribe

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A mi llegada a Playa del Carmen me dirigí al Palacio Municipal a pedir un permiso para vender mi documental. Tras hablar con varias personas me recibió Harvin Contreras, el Director Deportivo del Instituto de Deportes. Luego me dirigí al presidente Municipal Mauricio Góngora Escalante y por último al Director de Ingresos de Tesorería, donde finalmente conseguí el bendito permiso para poder exponer en la 5ta Ave, la calle principal de Playa. Durante más de un mes expuse mi bicicleta y conversé con cada curioso que se me acercó. Allí durante mi estadía en Playa he llegado a vender el documental nº 1000 y por fin, tras casi un año desde su lanzamiento, he terminado de pagar la deuda que tenía con las personas que trabajaron en él. ­­

Durante mi estadía en el caribe mexicano noté en la población local un gran descontento

por el mega desarrollo chino: Dragón Mart, que ya se está instalando muy cerca de Cancún. Después de Dubai, el Dragon Mart es el segundo proyecto de China más grande del mundo, que tiene como fin la creación del Centro de Distribución de Productos Chinos, que se encargará de movilizar todo tipo de mercancía por México y toda Latinoamérica. A parte de las consecuencias económicas desastrosas para la industria nacional, se cree que Dragon Mart traerá severas implicaciones ambientales, sociales y culturales, debido a la devastación del mangle y el arrecife ante la previsible ampliación del muelle para recibir cargueros multimodales y a la inmigración masiva de ciudadanos chinos que vendrían a trabajar en el lugar.

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Tras mi parada en Playa del Carmen me deleité un par de semanas en Cancún, Isla Mujeres, Cozumel y Tulúm. La arena es blanca y fina como el talco; y el mar azul turquesa. Al igual que las playas de Brasil, Tanzania y Tailandia, las playas del caribe mexicano, entrarán en mi lista: “de las más lindas del mundo”. Afortunadamente pude acampar en lugares como Cancún, Isla Mujeres y Tulúm, pero también me recibieron a lo grande personas como Diego y Mariam, que como otros argentinos profesionales se encuentran instalándose con éxito en el caribe. También noté un gran flujo de jóvenes universitarios argentinos, principalmente de Córdoba, que viajan por el verano y trabajan por 10 o 15 usd al día, aunque muchos de ellos ni siquiera eso consiguen.

Finalmente en Tulúm me encontré con viejos amigos argentinos que el viaje me dio, Leandro ya me había recibido en Roma y a Fran me lo había cruzado en Australia en su vuelta al mundo en bicicleta. A partir de ahora y posiblemente por un par de meses mi viaje seguirá con este rasta cordobés que lleva 6 años en ruta y con Juan, amigo de Fran quien se inicia en el mundo del cicloturismo. Centroamérica nos espera.

Quiero agradecer a las tiendas de bicicleta Viansi y A la montaña en el DF.
También a Bikezone en Mérida por haberme brindado las piezas que necesitaba para seguir adelane.
Al hostel del Tío Rafa en Mérida por la estadía free y su cálida hospitalidad; y a todos los Mexicanos que de una manera u otra supieron extenderme una mano para que pueda seguir adelante. Ya lo dije: México ha marcado mi viaje y mi corazón.