Australia –  Km 95.742

Llegué a Australia en avión, desde Timor del Este. Tenía mucha curiosidad por este nuevo país, era el cuarto continente a atravesar.

A mi llegada en Darwin me contacté con Fran, un argentino que llevaba más de 3 años viajando por el mundo en bicicleta, el último por Australia. Fran era un ex jugador-profesional de golf que ahora se dedicaba a surfear y apenas en su tiempo libre a trabajar. El cordobés fue como un padrino en el nuevo país, enseguida me hizo desistir de mi absurda idea: “la de buscar hospedaje barato”. “No existen tales lugares en la tierra de los canguros”, me dijo y en cuestión de minutos, me explicó a rajatabla las reglas de cómo viajar por Australia con bajo presupuesto.

Regla nº 1: Nunca pagar alojamiento, regla nº 2 cocinarse todos lo días, regla nº 3, abastecerse antes de salir a la ruta.

Yo llegaba de Asia, donde había estado pedaleando los últimos 4 años y donde en la mayoría de los lugares si podía conseguir una habitación por 10 u$s y platos de comida por 2 o 3 u$s. Pero en Darwin muchas cosas me parecían extremadamente caras, como las bananas que costaban 15 u$s el kilo o los tomates, 13 u$s el kilo. Según me explicaron, debido a la fuerte lluvia en la última temporada, muchas plantaciones fueron destruidas, y en consecuencia con el fin de proteger a los productores nacionales los precios de la mayoría de cultivos fueron altamente inflados; debido a que la importación nunca fue una alternativa. De esta manera, como muchos otros viajeros de bajo presupuesto, tuve que abstenerme a la mayoría de las frutas y verduras.

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La mayoría de mi “nuevos amigos” disponían de visa de trabajo, pero en realidad ellos viajaban más de lo que trabajaban y por ello al llegar la noche preferían alejarse de la ciudad y acampar a buscar alojamiento. En Australia es muy común encontrarse con jóvenes viajando, se toman un año sabático. Las autoridades del país suelen dar visas laborales por períodos de un año a jóvenes graduados menores de 30. Los hay de todas las nacionalidades pero principalmente me he cruzado con chicos de Alemania, Francia y Estados Unidos. Australia es el país perfecto para viajar; porque es seguro, hay trabajo, pagan bien y hasta porque en todas las ciudades o pueblos hay baños y duchas públicas. De esta manera muchos viajeros viven en su propio vehículo o en la calle.

Durante mi estadía en Darwin conocí a Greg, un australiano que se hermana con el pueblo aborigen, debido a la pasión por el Didgeridoo, el instrumento de viento ancestral utilizado por los aborígenes. Según me explicaba Greg, Darwin se caracteriza por tener la más alta proporción de población aborigen (10 %) de cualquier ciudad capital de Australia.

03aborigenennorthernterritory“Los aborígenes australianos son los descendientes de los primeros habitantes del continente” me dijo. “Llevaban una vida de cazadores-recolectores, y vivían en grupos semi-nómadas que recorrían amplios territorios cazando con lanzas y boomerang, pescando en canoas y recolectando frutos y plantas. Al no tener lengua escrita, transmitían su propio conocimiento a través de relatos y canciones”.

“Cuando los ingleses llegaron a Australia, a finales del siglo XVIII, se estima que había entre 300.000 y 750.000 aborígenes, repartidos en más de 200 naciones concentradas principalmente en el este y en el sur del país. Esas naciones estaban unidas por alianzas, y cada una tenía sus propias costumbres y su propia lengua. Pero las enfermedades europeas que los colonos traían consigo (como la viruela, la varicela, el sarampión y la tuberculosis) acabaron destruyendo a la población local, junto a la violencia directa y la pérdida de sus tierras. La población aborigen fue reducida el 90 %.

Durante mi estadía en Darwin, asistí a los principales mercados de fin de semana, con el fin de recaudar dinero para seguir viajando. Enseguida a mi llegada contactaba a los organizadores que siempre me habilitaron un lugar para exponer mi bicicleta, junto al mapa de mi recorrido. De esta manera, a los más curiosos les mostraba fotos del viaje y algunos artículos de prensa, y me compraban los souvenir, que como ya es costumbre, suelo vender en los países más caros el mundo.

Inicié el viaje por Australia más cargado que nunca, tuve que mandar a Sidney varios kilos de equipaje por correo para poder cargar toda la comida necesaria. Así y todo a mi tercer día en ruta, al pasar por Katherine una pequeña ciudad en la inmensidad de Northern Territory, entré al que sería el último supermercado disponible donde compré 10 kilos de comida. Northern Territory es la provincia más inhóspita del país, las distancias entre paradores llegan hasta casi 300 km. Y en dos ocasiones la distancia entre supermercados llegó a ser 700 km.

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Por ello siempre cargué los alimentos para las 35 comidas de la semana, que necesitaba para llegar al otro supermercado y que a su vez determinaba la parada de un día para descansar. Respecto al agua, solía pedirla mediante señas a los vehículos que me pasaban en la ruta. Los australianos tienen inculcado el arte del camping, posiblemente más que en cualquier otro país del mundo, suelen viajar por un par de semanas o inclusive hasta meses alrededor del país; en auto, en camioneta o casas rodantes, con televisión satelital y hasta he visto quien lo hace con un piano.

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A medida que me adentraba la temperatura era cada vez más baja y el viento, que siempre sopló desde el sudeste, no me dejaba avanzar más de 15km/h. Me lo habían advertido; la época seca es el único momento en el que se puede atravesar el país de norte a sur, porque las rutas no están inundadas, pero el viento que sopla fuertemente en sentido anti-horario puede llegar a perturbar hasta quien maneja.

Demoré unos días para entender que era mejor pedalear de noche. Durante los primeros 2300 km rumbo a Sidney, solía levantarme muy temprano y comenzaba a pedalear sin desayunar. A las dos horas desayunaba y luego seguía pedaleando por otra hora, hasta cuando la velocidad de pedaleo era de 11 o 12 km/h. Con el atardecer volvía a la ruta y muchas veces lo hacía hasta las 22 hs, o hasta cuando llegaba a los 100 o 120 km recorridos.

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Pedalear por el Territorio Norte se transformó en uno de los mayores desafíos de todo el viaje.

Si deseas conocer más acerca de mi viaje, consigue el Documental: Pedaleando el Globo