Mitos y realidades del viaje Latinoamericano, por Juan Longo

Emocionante y prometedora es la idea de nadar en ese mar turquesa del Caribe mexicano, palmeras, cuerpos torneados vaya a saber por qué deidad; ruinas ancestrales de culturas que buscaron la armonía con el medio natural, volcanes mágicos, pájaros, mariposas, etc.

Vuelvo en sí al escuchar por altoparlante el anuncio de la salida del vuelo a no sé qué país.

Me encuentro anclado en el aeropuerto Tecumán de la ciudad de Panamá, esperando que las autoridades de la compañía nos dejen embarcar, ya que dicen que se necesita un pasaje de salida del país de destino o sea Colombia (este tramo del continente, el tapón del Darién, solo se puede hacer en barco o en avión). Arbitrariamente, dentro de su lógica, el poder estipula siempre los movimientos; entonces lo legal, semilegal o irregular está sujeto al capricho de quien interprete en el Canon, las leyes sagradas del mercado aeroespacial en este caso.

Me viene la imagen una y otra vez del filosofo Michel Foucault y sus relaciones de poder, de quien hace las leyes y los reglamentos que deciden la libertad de un viajero ¿Me pregunto cuántos salvadoreños equivalen a un suizo? en el equilibrio europeo 3 españoles seguramente pesan un sueco. En la balanza latinoamericana 3 peruanos casi llegan a 2,5 chilenos. Pienso todo esto porque el lugar de nacimiento determina la dificultad o la facilidad de atravesar una frontera. Salgo del sopor de estos pensamientos caóticos y recuerdo el origen y la travesía del viaje.

Comencé mi viaje en bici desde Tulúm en México, con dos grandes viajeros: Fran Cámara y Pablo García.

A Fran lo conocí en Puerto Escondido, México, en la temporada de navidad vendiendo artesanías. Y a Pablo un día antes de emprender el demente viaje de rodar esta parte del planeta.

Quien escuche historias de lo que es viajar en bicicleta por el mundo puede parecerle realmente tentador de querer embarcarse en esa maravillosa experiencia, pero algo siempre falta en estos sueños: la dureza de la carretera, el dolor físico, el calor, la sed, y esas moles que hay que atravesar y se levantan a la distancia llamadas montañas.

Primera etapa del viaje: la supervivencia

Un tema importantísimo a tener en cuenta: hay que viajar con dinero o saber generarlo, que es nuestro caso. Como viajeros la visa que otorga cada país es de turista y por ende ya ingresamos con un pie en la ilegalidad. Trabajar en la calle cuando el espacio público está regulado, puede ser complicado por la policía, la migración, los inspectores municipales o los mismos vendedores y artesanos, digamos que la territorialidad del espíritu primate prevalece muchas veces en lo referente a la búsqueda del recurso, pero lo que nunca falla es la generosidad de la gente que nos apoya en cada tramo del camino.

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En la carretera se plantea al atardecer donde dormir y surge la necesidad de conseguir un lugar seguro. Centroamérica tiene una característica importante que es su medio rural. Al acercarnos a una hacienda o finca los campesinos siempre nos brindad su solidaridad. Los lugares pueden ser variadísimos para alojarnos en los poblados: iglesias evangélicas, escuelas, casas particulares o en última instancia esperar que el sol se ponga para escabullirse por algún sendero y armar el campamento base como lo han hecho nuestros antepasados cazadores-recolectores, pero ahora en la posmodernidad.

¿Porqué emprender un viaje en bicicleta? ¿Cuál es la idea previa? ¿Cuales los sueños?

En mi caso nada específico, fue una apuesta personal para hacerme fuerte y perder los miedos con los que cargaba desde hacía varios años.

Soy joyero y experimentador en el mundo del arte, entendiéndose que la manifestación del hecho artístico primero es personal y luego un humilde aporte hacia el Mundo, entonces transitar la diversidad fue una fuente de aprendizaje.

Antigua y Tikal, patrimonio cultural de la humanidad y su deshumanización.

“No todo lo que está permitido es honesto” Séneca.

Existe una relación perversa entre de la necesidad de generar recursos por medio del turismo y el desplazamiento hacia la periferia de la población original.

Intentamos con Fran ir a Tikal, una de las ciudades arqueológicas más importantes del mundo Maya, y ver si existía un sendero por donde pasar sin pagar los 20 dólares que cuesta la entrada, pero nos topamos con una barrera que está a 18 km antes de las ruinas y es imposible colarse por algún resquicio ya que una buena cantidad de guardaparques custodian que se pague.

Nos quedamos en la puerta viendo como decenas de camionetas pasaban con turistas. Protesto ante los guardaparques sobre lo caro de la entrada y les digo que si es patrimonio cultural de la humanidad todos tendríamos que tener acceso, me miran y dicen que es así, hay que pagar. Me pregunto ¿qué pensarían los mayas? Porqué más allá de la impresionante arquitectura de los templos, el lugar es un shopping usufructuado por emprendimientos privados. El dinero que se recauda tampoco es aportado a la región sino es “federalizado” para la prosperidad de Guatemala. Nos damos cuenta que Tikal no son las ruinas y si las historias de los trabajadores y vendedores que están fuera del parque, que nos cuentan sobre cómo fue la división de la tierras y los problemas de la tenencia, la dificultades del campesino y la tragedia que sufrieron con la última guerra. El nombre Tikal proviene del maya Ti, lugar y kal, voces, entonces solamente escuchamos lo que tenían para decirnos.

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Antigua Guatemala, colonial, pulcra y aséptica, está preparada para que cualquier vendedor informal no pueda trabajar y sacar ni una mínima migaja a los dueños extranjeros que han comprado la gran mayoría de las propiedades y han expulsado con maniobras extorsivas a los dueños históricos de la ciudad. En estos lugares no se escucha mucho las lenguas nativas sino el idioma inglés, otro síntoma de la imposición cultural que perdura desde siempre en la América indígena. Por supuesto que paralelamente a los problemas con la ley y las trabas para poder trabajar libremente el pueblo guatemalteco es hermosamente generoso.

Belice-Salvador-Honduras: pobreza, inseguridad, violencia y migración hacia el sueño americano.

En lo hondo no hay raíces, hay lo arrancado” Hugo Mujica.

Saliendo de México nos advirtieron lo peligroso que era cruzar Belice por las maras. Lo mismo pasó en Belice rumbo a Guatemala, y así de país en país hasta llegar a Nicaragua. Reales fueron las historias de gente que nos recibió y nos contó el asesinato de algún familiar o ver la portación de armas de guerra para custodiar un bicicletería en una ciudad de El Salvador o los toques de queda dispuestos por las pandillas. ¿Quién genera esta violencia? ¿Cuál es el origen? Esta nota no es un ensayo exhaustivo sobre el drama de Centroamérica, pero si usamos el buen sentido y pensando sobre los 4,5 dólares que gana un campesino para vivir por día, la eterna intromisión de EEUU y sus multinacionales, la represión salvaje que sufrieron estos países en los últimos 70 años, no es difícil encontrar la punta del ovillo.

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Sin excepción a cada persona que le preguntamos todos tienen un familiar en EEUU o que intentó y seguirá intentando cruzar nuevamente. Es La Meca para solucionar el problema de pobreza extrema y poder tener una esperanza; o sea si pueden pasar la frontera trabajaran en algún Mac Donald´s por 7,5 dólares por hora. Como diría un migrante: tan lejos de Dios y tan cerca del olvido”.

Nicaragua: neo Sandinismo e inversiones extranjeras.

“Hemos fracasado sobre los bancos de arena del racionalismo, demos un paso atrás y volvamos a tocar la roca abrupta del misterio” Urs von Balthasar.

Al cruzar la frontera desde Honduras a Nicaragua cambió rotundamente el paisaje; entiéndase por paisaje no solo su topografía sino su infraestructura, la predisposición de su gente y su conciencia como pueblo.

País en crecimiento, luego de la larga guerra que se llevo la vida de 150.000 nicaragüenses, país en que las nuevas generaciones solo quieren vivir en paz.

06-trabajandoLlegamos a Nicaragua para trabajar en semana santa en la hermosa ciudad de Granada, de arquitectura colonial entre volcanes y a orillas del lago, que era un punto en Centroamérica donde cada uno de nosotros no sabía bien que rumbo tomaría después.

Recorrer sus rutas fue emocionante y con la sensación de que algo llegaba a su fin; Fran por cuestiones de amor partió hacia Costa Rica y Pablo por unas semanas a México.

Viajé en solitario a San Juan del Sur, en la costa pacífica, para probar suerte y juntar algo de dinero que necesitaba para cruzar Costa Rica y Panamá.

Vendiendo en la calle se acercó a mí un panameño que trabajaba para una productora gringa, se interesó por mis trabajos de joyería y a los pocos días me invita a incorporarme al staff artístico para el reality Survival. El predio donde estaban montados los talleres de escenografía, carpintería, pintura y escultura era extraterritorial con su seguridad privada y disposiciones internas.   La sensación era de fraternidad entre trabajadores y artistas donde las sonrisas y la buena onda son parte de la disciplina. Duré en este trabajo un día y medio al saber que me iban a pagar el salario “ nacional” y no el “internacional” donde la diferencia es abismal; por supuesto que este tipo de producciones siempre se realizan en países como filipinas, Indonesia o algún otro lugar donde puedan explotar a la gente, sin eufemismos lo digo, ya que son una Vanguardia de Marines del entretenimiento televisivo, para que millones de personas se sienten a mirar un Show de aventuras en paraísos remotos y olvidar por un rato el fracaso de sus vidas.

Costa Rica y Panamá: epilogo y despedida.

“Lamentar la propia experiencia es como impedir el propio desarrollo, negar la propia experiencia es como sellar con una mentira los labios de la propia vida” Oscar Wilde.

Costa Rica, diferente de el resto de Centroamérica; desaparece el campesinado a la par que aparecen sus hermosos paisajes con sus carteles de For Sale desde usd 160,000.

Con un costo de vida altísimo, parques nacionales y turismo por todos lados; un país que a mucha gente le gustaría visitar y vivir. Pablo y yo seguimos viaje juntos. Nos alojamos en casas que previamente Pablo había contactado, la cruz roja y algunas veces acampamos en la naturaleza; fue el primer país en este viaje que en el medio rural un hacendado nos dijo que no podíamos pasar la noche en su campo, todo un símbolo.

Pasamos rápidamente este país porque la época de lluvia casi la teníamos encima.

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Welcome to Panama: pero si tenés los 500 dólares en mano para mostrar en la oficina de migración y demostrar que sos “solvente”. Yo lo considero un país neutro, como los jabones en polvo que no hacen espuma. Se ve cierta prosperidad, obra pública en construcción de carreteras, trabajo mejor pago que en resto de Centroamérica, calor, muchísima humedad y algo me no podía dejar de pasar por alto: de los 450 km recorridos no hubo un solo metro en la carretera, sea en la selva remota o en las ciudades que no haya basura tirada al costado del camino, bolsa de plástico, pañales, envases de gaseosas; las antípodas de la limpísima Costa Rica.

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Llegamos a Panamá City, que pretende de ser Miami, Hong Kong o Malasia por sus edificios modernos con formas inverosímiles, ¿y aparte de eso que más? Extranjeros trabajando para llevarse dólares a sus casas; la moneda oficial es el dólar y también el Balboa, paradójico que un colonizador español y una moneda extranjera reafirmen su soberanía monetaria, todo un misterio.

Si viajar sirve para aprender sobre lo diferente, para saber que uno necesita menos de lo que cree que debería necesitar, valorar las necesidades básicas donde el dinero no tiene poder porque no hay donde gastarlo, aprender de la vida simple, sin afán pero con una contundencia conmovedora, saber que los países, fronteras y banderas son convenciones que en el fondo intentan separar a las personas complicando su libertad.

Hagan la prueba e intenten como viajeros dar el salto y pasar a la otra orilla…

Es hora de embarcar, Pablo me llama. Una vez más el tipo resuelve.

Saludos a todos los que intentan cotidianamente aportar respeto, belleza y armonía a este Mundo conflictivo, diverso y maravilloso.

Juan Longo. Facebook: Joyería Arte En Movimiento

Si deseas conocer más acerca de mi viaje, consigue el Documental: Pedaleando el Globo