AbyetViajando por Etiopía supe que me encontraba en la tierra de Ras Tafari, o como fue llamado después el Emperador Haile Selassie, “The Power of the Trinity”, que significa, El Poder de la Trinidad.

Según relata la historia hace más de 3000 años la reina de Etiopía “Sheba” viajó a Israel para encontrar al hijo del rey David: “Salomón”. De él engendro un hijo que nació a su regreso y fue llamado Menelik, el primer emperador de una nueva Dinastía Salomónica.

Desde entonces en Etiopia se mantuvo como en ningún otro lado del mundo el linaje de Menelik, hasta que en 1930 Tafari, el nuevo emperador, fue coronado como el descendiente 225 del rey Salomón en un acto en el que también asistieron importantes personalidades de Europa y fue dado a conocer al mundo entero. (Aquella era la época en que flotas europeas arriban en búsqueda de nuevas colonias a través del canal de Suez).

Esto provocó en la gente de raza negra de los EE.UU. y de Centro-América especialmente, tras largos períodos de esclavitud el hallazgo de una nueva identidad.

Corría la década de 1920 cuando en los EE.UU. nació el movimiento “Return to Africa” encabezado por el Jamaiquino Marcus Garvey’s que consistía en recaudar fondos para la construcción de un gran navío que llevase de vuelta a los negros a su tierra origen: África.

En un corto tiempo importantes sumas se habían acumulado y el gobierno estadounidense se encontró con una masa de su población que tenía un nuevo líder y que la inculcaba a pelear por iguales derechos. Marcus Gravey’s fue preso por 5 años, por una estúpida causa, como Alcapone, por no pagar impuestos y luego fue deportado a su país.

En 1930, cuando Tafari fue coronado como emperador en Etiopía con los nombres de “Rey de los Reyes”, “Lords de los Lords”, “León conquistador de la Tribu de Judas”, “El Elegido de Dios”, muchos de los seguidores de Garvey’s tomaron el hecho como una realización de las predicciones de la antigua Biblia: “El rey aparecerá de África”.

Etiopía no solo era la tierra de Tafari, sino que también el único estado Africano independiente, por lo que provocó en los seguidores del nuevo emperador el rechazo al cristianismo europeo y la creación a una nueva religión.

Abye fue el rasta que me explicaba acerca de su gente, me llevó a la sala de su casa y me mostró una foto colgada en la pared, “ese es Tafari” me dijo, “y el que está a su derecha era mi padre”.

Y se quedó en silencio mirando una vez más el cuadro… “Para nosotros ser rasta es una forma de vida, en la que tenemos a nuestro rey”, por ello pacientemente aguardamos la restauración de la monarquía.

Yo soy Etíopiano y viví diez años en los EE.UU., pero ahora estoy de nuevo en mi tierra, feliz y al igual que Marcus Gravey’s soy de los que piensa que África es nuestro lugar, que aquí podemos construir un gran continente y que debemos regresar.

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