Km 63.420

Ni bien crucé la frontera e ingresé a Serbia creí que me encontraba en un país mucho más avanzado; porque a diferencia de donde provenía la ruta era nueva y un 50 % más ancha; por ello comencé a sentirme más seguro, y debido al viento a favor a disfrutar como pocas veces de la pedaleada. Pero duró poco, porque a la primera curva el viento cambió y la ruta se volvió estrecha, sin banquina y llena de desniveles con arreglos a medias; y entonces todo volvió a la normalidad. Tuve que abrir bien los ojos y pedalear atentamente para que los camiones no me pasen tan cerca.

Savac fue la primera ciudad que atravesé; donde me detuve para comprar una tarjeta telefónica y usar un teléfono público. Algo tan simple que cada vez resulta más difícil.

Aquella tarde compré algo de frutas que junto a unos huevos y otros fueron mi cena. Acampé antes de que caiga el sol; en un lugar perfecto, escondido de la ruta entre plantaciones de maíz y con la vista a un valle donde el sol se puso como en una postal.

Al día siguiente, sobre el mediodía llegué a Belgrado, la capital.

Belgrado, la capital

6 - Las playas del SavaBordeando el río Sava y sus playas llego a la capital, es domingo, y sus playas de piedras están superpobladas, ni que hubiese querido, hubiese encontrado un lugar para deleitarme. Por ello, enseguida me dirijo a casa de Vesna, una decoradora de interiores que conocí a través de internet, y que vive y trabaja en un mini apartamento en el quinto piso de una forma muy precaria y con dos gatos. Pero aún muy entusiasmado por mi lugar en la nueva ciudad me cargo todo el equipaje y la bici, como si nada. Pero ni bien entro, soy conciente de cuan valiente debo ser para permanecer en aquella casa durante mi estadía; pero lo disimulo, y soy simpático y conversador. Así Vesna me cuenta de su vida, de su trabajo y de sus viajes; yo no le cuento nada, porque ella no me pregunta. La casa es un total desorden, sucia y todo huele malísimo. Luego me ducho en el baño que Vesna comparte con sus mascotas, con un olor insoportable. Mas tarde entro en la cocina y noto que no hay una pileta para lavar la vajilla, todo se lava en el baño. Así entiendo que en aquella casa es casi imposible cocinar. Al rato, debido a que la bici debe dormir afuera del departamento le pregunto a Vesna acerca de la seguridad del lugar, y ella me contesta:“tienes dos opciones, o agarras tus cosas y te marchas, o te quedas”. Si bien entendí que me lo dijo en broma, no me gustó, por ello al día siguiente tomé mis cosas, le dejé una nota y me fui.

Claramente que aquella persona que me recibe en una ciudad se convierte en un factor determinante para conocer y disfrutar del lugar que visito; y también para entender otro poco la realidad de ese país. Por ello, porque no era poco lo que esperaba de Belgrado busqué otra opción de alojamiento y así llegué a la casa de Slobodan.

Con SlobodanSlobodan, es un pibe del interior de 28 años, que estudió diseño gráfico y vive en la capital desde hace varios años. “En mi pasado era punk, solía cortarme con una navaja antes de pelear para intimidar a los otros” me dijo, cuando le pregunté acerca de sus cicatrices que lleva en los brazos. Pero Slobodan, me explicaba que ahora es una persona más normal, que trabaja en el área de Marketing de una empresa y que tiene como hobby el ciclismo y la fotografía.

Durante mi estadía en la capital, conversando con Slobodan fui entendiendo un poco más la historia de la ex Yugoslavia. Según me explicaba a finales de la segunda guerra mundial, en1945 el país quedó reunificado bajo control del partido comunista de Yugoslavia,  siendo Tito el Primer Ministro. Pero progresivamente Tito fue desmarcándose de la línea oficial estalinista, creando un nuevo modelo. Así, en 1963, logra mediante una nueva Constitución, la creación de la República Federal Socialista de Yugoslavia integrada por Eslovenia, Croacia, Serbia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia y Montenegro. Durante su gobierno defendió reformas del sistema económico orientadas al socialismo de mercado, (el sistema económico en el que los medios de producción son controlados por los trabajadores en cada empresa y la producción no esta planificada centralmente por el Estado, sino orientada a través del mercado); por ello Tito mantuvo un gran prestigio entre gran parte de los yugoslavos, por su política en favor de la paz y la unión entre los pueblos de Yugoslavia, no así por parte de los familiares de croatas y bosnios anticomunistas ejecutados bajo su régimen.

Con la muerte de Tito en 1980 las divisiones étnicas se avivaron, y finalmente todo explotó en la desintegración de la federación y una serie de sangrientas guerras yugoslavas que tuvieron lugar durante la década de los 90. Según Slobodan la gente fue muy ignorante, porque se dejó manipular por los líderes de cada grupo étnico, que sólo buscaban el control del poder. “La prensa tampoco ayudó mucho”, me dijo, “escandalizaba todo y nos asustaba cada vez más, que no podíamos salir de nuestras casas y que cada vez más eran los serbios, croatas y bosnios que se mataban entre si. Y así la gente continúo matándose, porque entendían que debían hacerlo, muchas veces entre vecinos que siempre habían convivido juntos. Luego todo se fue de nuestras manos, la guerra ya había comenzado”.

Hram Sv. Save“Pero hoy, pese a que la guerra ha finalizado hace varios años, mucha gente todavía tiene resentimiento. Pero creo que llegó la hora de olvidar, porque es la única forma de salir adelante”, me dijo.

Durante mi estadía en la capital, visité la nueva Belgrado, donde nuevos y lujosos edificios comienzan a edificarse, situada al otro margen del Río Sava.

También visité sus playas, el templo Hram Sv. Save; la segunda iglesia ortodoxa más grande del mundo y por último la zona de paseo con sus finos bares que costea el Danubio.

La Guerra de Kosovo

Caminando por la ciudad también veo los restos de edificios públicos bombardeados en la Guerra de Kosovo en 1999. Históricamente Kosovo ha sido considerado la cuna del pueblo serbio, aunque su población actual es mayoritariamente de origen albanés, por ello, durante la existencia de la ex Yugoslavia, Kosovo siempre fue una provincia de la República de Serbia. Pero en 1996 se inició una guerra civil entre separatistas albaneses y las fuerzas de seguridad serbias y en 1999 el conflicto tomó carácter internacional, y Belgrado fue bombardeada por las fuerzas de la OTAN que llamaba a las fuerzas serbias a abandonar la provincia de Kosovo. “Pero bien claro está”, me decía Slobodan, “que aunque todos los miembros de la OTAN llegaron a involucrarse en mayor o menor grado, los Estados Unidos fue el miembro dominante de la alianza contra Serbia”.

Tras la guerra de Kosovo“El motivo”, me decía en un tono arrabiado, “que Kosovo proclame su independencia y que Estados Unidos instale otra gigantesca base”. Llamada la base de Bondsteel, según me explicaban, ésta base será en las próximas décadas, el eje logístico del control norteamericano del transporte de petróleo desde el Cáucaso y el Mar Caspio al Mar Mediterráneo; y también de las futuras actividades corporativas y militares de los EE. UU. en el golfo Pérsico.

Según Slobodan la base de Bondsteel cuenta con 25 kilómetros de carreteras y 300 edificios, donde están destacados casi 7.000 soldados norteamericanos. Es tan grande que se divide en tres distritos, donde también existen laboratorios bajo tierra para realizar los experimentos más diversos. La base tiene centros comerciales, una zona deportiva con terrenos de fútbol y gimnasios abierta las 24 horas del día, capilla, biblioteca y, según dicen, uno de los mejores hospital equipados de Europa. Todos estos recursos están exclusivamente a disposición de los soldados norteamericanos y no forman parte de ningún plan de ayuda humanitaria a la población kosovar, que trabaja en la petrolera multinacional Halliburton Oil y su filial Brown & Root Services ganando entre 1 y 3 dólares la hora, porque según explican ellos, no se quiere inflar la economía local pagando salarios más altos.

“Nosotros, los serbios, estamos seguros que la guerra de Kosovo no fue una guerra justa o humanitaria en defensa de los albanos de Kosovo, sino un nuevo colonialismo encubierto mediante una falsa diplomacia “misionera” con intereses corporativos, militares y prepotentes de la política exterior norteamericana y de todos sus secuaces. Porque claro está, que la construcción del Camp Bondsteel se había planificado mucho antes de la guerra de 1999”, me dijo Slobodan.

Hacia el sur

Dejé Belgrado y me dirigí hacia el sur bordeando el río Danubio, con destino a Bulgaria. Y pese a las constantes subidas y bajadas del primer día, el pedaleo no fue difícil, aunque casi todos los días tuve viento en contra, que no me dejaba superar los 15 o 17 km horarios.

A unos 50 km de la capital cruzo Smederevo y de repente veo la United States Steel, una de las siderúrgicas más grandes del mundo que produce acero y sus derivados; y entonces con cierta ignorancia me pregunto: “¿Pero como, estos no son de los mismos que bombardearon la capital hace unos años?”. En verdad que hay ciertas cosas que me cuestan entenderlas. Pero está claro, para la Corte Suprema de los Estados Unidos una corporación estadounidense tiene los mismos derechos que un ciudadano particular. Por ello, con este dictamen legítimo, los intereses de sus empresas en cualquier lugar del mundo siempre están protegidos, porque los derechos humanos también camuflan los intereses de aquellas corporaciones que a cualquier precio se instalan en tierra ajena.

Con Vladimir“Fuimos ignorantes”, me dijo Vladimir cuando en ruta me detengo para descansar a pleno mediodía. Aquel día camino a Lozobic, Vladimir se me acerca y me invita con un sándwich y un jugo. Luego me compra una merienda y me la da antes de que me vaya.

Vladimir es veterinario y su preocupación parece ser, que es lo que pensamos en el exterior acerca de los serbios. “Nosotros no somos gente mala” me repetía una y otra vez, “solo fuimos ignorantes”. Me costaba creerlo, porque me repitió casi con las mismas palabras el discurso de Slobodan. Y me sentí triste.

Con los gitanos

Fue en el mismo pueblo que conocí a Vladimir que me detuve para ver como tocaban música unos gitanos. Según me explicaron el pueblo Gitano, Rom o Romaníes es una etnia de la cual se desconoce su origen, porque no han conservado por escrito su procedencia, aunque se cree que las raíces del pueblo gitano se hallan en el noroeste de la India frontera con Pakistán.

Con los gitanosPero para ellos el hogar gitano tiene lugar en sus mentes, es más una mentalidad que un territorio o estado en sí, es una convicción y deseo de ser considerados ciudadanos del mundo. Presente en casi todos los estados europeos, en numerosos países americanos y en algunos africanos y asiáticos, desde un principio, al pueblo gitano se lo ha relacionado con la delincuencia, con el ocultismo y las artes paganas,  y con la vagancia. Todo esto venía dado por el no conocimiento de las otras personas, y los gitanos no hacían mucho por desmentirlo ya que en cierta manera eso les protegía; debido a que siempre fue un pueblo minoritario y nómada, en cierta medida, consecuencia de la persecución y la marginación. Pero también los gitanos desde un principio se han destacado por una importante contribución propia en el arte y culturas populares, especialmente en la música. Y en verdad que en aquel pequeño bar sentí placer al escucharlos.

Mi viaje hacia el sur del país me llevo hasta Nis, la segunda ciudad más grande del país, allí me recibieron unos estudiantes universitarios que me acogieron durante un par de noches y con quienes charlé durante horas. Y no me sorprendí cuando también ellos expresaron su gran antipatía a la política exterior de los EE.UU.

En la ex Yugoslavia el idioma siempre fue el serbo croata, me decía Vladan, pero con la disolución de la Yugoslavia cada grupo étnico comenzó a alterar minuciosamente la lengua con la que siempre nos hemos entendido. Parece mentira pero hoy los croatas dicen que hablan el croata, los macedonios el macedonio, los bosnios el bosnio y los montenegrinos el montenegrino. Y por ello nunca falta el estúpido que cuando le hablas te dice, sorry, I don´t understand you, can we speak english?”

Pablo Garcia - Vuelta al mundo en bicicletaEn los últimos 100 km hacia la frontera con Bulgaria tuve viento a favor, y casi todo el camino fue plano por ello no tardé mas que unas horas en pedalearlos. A mitad de camino me detengo en una gasolinera, y mientras voy al baño el perro que primero me ladró me robó un paquete con un pedazo de tarta, y se la comió. Cuando me di cuenta era tarde, por ello cuando seguí viaje tuve que detenerme para comprar comida y luego cocinarme. Aquella noche, mi última noche en Serbia hizo frío y llovió, pero al menos encontré un buen lugar para acampar, cobijado por unos árboles del fuerte viento y con una buena vista para reflexionar acerca del país que estaba dejando, y el cual no merece olvidar.