Túnez, otra vez en África

Escapándome del invierno europeo, embarqué desde Sicilia nuevamente para África, esta vez era Túnez el país que despertaba mi curiosidad y no dudé en visitarlo.

Desde el puerto hasta Tunis, la capital hay unos 15 km y como llegué pasadas las 23 hs, no tuve opción para buscar un hotel razonable y me hospedé en el primero que encontré. Pero que difícil que es llegar a África desde Europa, casi no recordaba lo sucio que son los africanos. Da igual; sean de raza negra o árabes, parecería que ambos se disputan el primer puesto a la mugre.

01- Tunis
Espace Optique

Días después desde España llegó mi hermano Alejandro, con su bicicleta y prometiendo acompañarme por un par meses. Por ello los primeros días los utilizamos para contactar empresas. A través de algunos contactos nos presentamos a algunas compañías y tuvimos éxito porque fuimos muy bien recibidos. Esta vez los que nos dieron su apoyo fueron una óptica cuyo dueño había vivido en Bélgica y una marca de ropa que nos abasteció con unas prendas para el frío, entre otras.

Nuestra estadía en Tunis se prorrogó durante casi tres semanas, en las que hicimos muchos amigos, como Yaya y Joseph con quienes a menudo jugábamos fútbol o compartíamos un té o una sisha, la pipa de agua. También conocimos a Mario y su amigo Giovanni; un tano y un argentino que con bastante conocimiento nos mostraron la otra cara de la ciudad en la noche. Y me sorprendí porque creía que las leyes musulmanas también aquí prohibían el alcohol; pero como siempre… sabiendo donde frecuentar y con una billetera abultada todo es posible. Y que manera de despilfarrar alegría tenían algunos tras un par de copas.

En el bar
 Tunis

Conversando con Giovanni comprendí cuanto influye la religión en la ley y en sus costumbres. Según me contaba, un turista no puede alojarse en un hotel con una chica tunisiana si no están casados, el riesgo es alto, alguien podría llamar a la policía y el turista sería detenido.

También supe de la anécdota de un médico cubano, en el interior de Argelia, que fue visitado por una pareja con planes de contraer matrimonio y sus respectivas familias porque querían comprobar la virginidad de la futura esposa. Pero el cubano al notar que la chica no era virgen consultó a sus superiores antes de dar la mala noticia y éste fue ordenado a decir la verdad. Y aunque parezca mentira su misma familia se sintió ofendida y rociaron a la chica de kerosén y la prendieron fuego. Historias como estas me sorprendían y me mostraban como en muchos casos la tradición está por encima de todo. Según me dijeron todavía existen suegras que buscan las sábanas manchadas de sangre tras la noche de bodas.

Los últimos días en Tunis me la pasé yendo y viniendo al Consulado de Libia, donde solicité la visa para seguir viaje rumbo a Medio Oriente, hasta presenté cartas de la Embajadas Argentina y Española; escritas en francés y en árabe, que me introducían junto al proyecto de recorrer el mundo en bicicleta. Pero esta vez parece que la historia del viaje me jugó en contra, porque a la chica norteamericana que solicitó la visa junto a mi se la dieron, y a mi siempre me hacían esperar.

Libia como muchos países africanos tiene un presidente que gobierna desde décadas y según me explicaban como tantos países musulmanes su población esta reprimida, porque no puede hablar ni de política ni de religión.

Finalmente tras 5 semanas más en las que recorrí Túnez, desistí de la idea de viajar a Libia, porque su Cónsul en Tunis, que seguramente también tiene una limitación mental, siempre optó por no darme una respuesta; porque para él parecería que la diplomacia es justamente eso; no contestar.

Rumbo al sur – Km 49.345

Finalmente partimos con Ale rumbo al sur, nuestro primer destino era Kairouan, situada a 200 km de la capital y demoramos tres días. Pero por suerte el tiempo cambió y la lluvia de Tunis se convirtió en días de ruta soleados, aunque a medida que nos adentrábamos en el sur, el frío era cada vez mayor.

Kairouan es la cuarta ciudad musulmana más antigua en el mundo árabe, posee 185 mezquitas y por ello un alto número de visitantes. Llegar allí fue la primera alegría, la primera meta; donde comimos y dormimos mejor, pero faltó la ducha porque el agua estaba helada.

Kairouan

Nuevamente en ruta acampábamos casi siempre, aunque ésta no había sido la idea inicial, pero las pequeñas poblaciones que atravesábamos no tenían hoteles, por ello nuestras tiendas eran la única opción. Todavía recuerdo la noche del 24 de diciembre, el frío que hacía, casi me congelo; fue el día que Papa Noel me envió un dulce de leche y ale me sorprendió con la cocción de unos panqueques. Obviamente fue una nochebuena atípica y aunque tuvimos mucho frío la pasamos bien.

El día 25 fue más duro porque nos levantamos tarde y cruzamos un salar de noche por una ruta donde casi no circulaban autos y allí, sobre sus alrededores acampamos. Sólo en la mañana cuando despertamos, fuimos conscientes donde habíamos dormido. ¡Estábamos en el medio del desierto!! En el Sahara tunecino, donde seguramente la temperatura en la noche era bajo cero.

Por lo general dormíamos con tres y cuatro pantalones, con muchos pares de media y con tantas remeras y abrigos como teníamos, así y todo en más de una ocasión yo no conseguía conciliar el sueño.

Finalmente tras otros cuatro días de viaje llegamos a Douz, un lugar turístico de donde parten excursiones hacia el desierto. También en aquellos días su población celebraba su mayor festival, donde existían diferentes eventos, como luchas y carreras de camellos, danzas típicas beduinas y desfiles de caravanas.

En ruta
Carrera de camellos

Valió la pena llegar a tiempo y así conocer uno de los festivales más importantes en el norte de África. Luego nosotros también partimos de excursión al desierto, pero de camello y con las bicicletas.

Si deseas conocer más acerca de mi viaje, consigue el Documental: Pedaleando el Globo