Emiratos Árabes Unidos –  Km 72.435

Cuando pedaleaba por Irán camino a India tuve que elegir entre seguir pedaleando hacia Pakistán con la opción de visitar los países de la ex Unión Soviética (la ruta que prenden casi todos los viajeros de bicicleta rumbo a Asia) o venir al golfo pérsico enfrentando el calor del desierto y volar luego hacia Pakistán; porque sabía que en el Baluchistan iraniano y pakistaní no podría pedalear.

Pero yo elegí aventurarme a través del golfo Pérsico, porque éste es un lugar donde casi ningún viajero en bicicleta viene.

El objetivo de esta parte del viaje era conocer un poco más acerca de los árabes, ya que solo me había relacionado con ellos en países pobres, y también aprovechar mi visita para gestionar algunos sponsors y financiarme parte de la etapa venidera del viaje; Asia.

En los primeros 5 meses de estadía en el golfo visité Kuwait, Bahrain, Arabia Saudita y Qatar, y conseguí algunos sponsors pese a que no fue fácil, crisis económica incluida.

Pero cuando crucé la frontera Arabia Saudita – Emiratos tenía mucha expectativa, porque según los comentarios de la gente a lo largo del golfo, Dubai sería donde conseguiría los mejores sponsors para mi viaje, por su fama de emirato rico y emprendedor. También por los contactos que tenía, que fui juntando a lo largo de mi pedaleada en la zona.

Desde la frontera hasta Abu Dhabi hay casi 400 km y muy pocas opciones en el camino donde parar, porque todo es un desierto; de esta manera organicé la pedaleada para hacerlo en tres días. La primera noche paré en Ruwais, en la casa de un belga y la segunda en una de las pocas estaciones de servicio que hay en la ruta. Pero para ello tuve que enfrentar jornadas muy largas de pedaleo, de 130 o 140 km por día, pedaleando entre 7 y 8 horas diarias, con un fuerte viento lateral y con todo el calor del mediodía ya que no tenía donde parar; una verdadera locura. Y que duro fue detenerme tras una pinchadura para cambiar la cámara justo cuando siento que el sol me partía la cabeza.

Cuando llegué a Abu Dhabi me recibió Silvana y su familia, una chica argentina que un par de años atrás me había escrito a la web. Me alojó como si fuese uno de la familia, comí dulce de leche, conocí varios argentinos y me llevó de paseo a la Mezquita Sheikh Zayed, la cual me resultó impresionante. La mezquita es la sexta más grande en el mundo islámico y entre sus curiosidades posee la alfombra más grande del mundo que tiene más de 5000 m2.

Silvana y flia
01 - Sheikh Zayed Mosque

También visité la embajada argentina, donde su embajador Rubén Caro y su cónsul Gabriel Jorquera me trataron de primera.

Para llegar a Dubai me restaban 170 km, por ello preferí salir sobre la tarde, acampar en la ruta y llegar al otro día. Aquella noche dormí en el jardín de una mansión donde sus empleados de seguridad de origen Nepalí me sirvieron algo de comida y me permitieron montar la carpa bajo unos árboles, medio escondido. Al día siguiente llegué a Dubai sobre el mediodía, los relojes marcaban 43º de temperatura, por ello mientras esperaba que se haga la hora para encontrar a Carlos, el panameño que me recibiría en su casa, esperé en la parada de autobuses, que increíblemente son cerradas y disponen de aire acondicionado, como en una fábula, como lo es Dubai.

Dubai
05 - Con Carlos

Durante mi estadía en Dubai conversando con la gente me interesé acerca de la historia y del desarrollo del país. Según me explicaron a mitad del siglo XIX, tras el período otomano, los británicos se hicieron cargo de la protección militar del territorio, por lo que luego se garantizaron el monopolio del comercio y la explotación de los recursos que duró hasta 1971 cuando los llamados estados de la Tregua se independizaron formando los Emiratos Árabes Unidos.

En la actualidad Emiratos Árabes Unidos es una monarquía compuesta de siete emiratos, en el que cada uno conserva cierta autonomía política, judicial y económica. La riqueza de los Emiratos Árabes Unidos está en gran medida basada en la explotación de petróleo y gas natural. Desde 1973 el país ha sufrido una gran transformación, pasando de ser una región empobrecida de pequeños principados a un estado moderno con altos estándares de vida. Pero en los años recientes, el gobierno ha buscado la diversificación de sus fuentes de ingreso para disminuir su dependencia en las reservas limitadas de petróleo orientándose al sector servicios y al turismo. Esto ha causado que la construcción resulte más rentable, lo que se ha traducido en un boom inmobiliario en 2004-2006. La construcción a gran escala ha hecho de Dubai una de las ciudades con mayor crecimiento del mundo. Este boom constructor se centra en gran medida en megaproyectos, como el Burj Dubai, que tendrá 800 metros de altura, y será el rascacielos más alto del mundo, las Palm Islands que son un grupo de tres islas artificiales con infraestructura comercial y residencial, y las cuales también son ya las más grandes del mundo o inclusive otro conjunto de 300 islas artificiales llamadas “The World” debido a que juntas crean la forma del mundo. Cada isla será una propiedad y dependiendo de su tamaño, los propietarios podrán construir una residencia en ella. Según se corre el rumor ya han comprado una isla Michael Schumacher, Brad Pitt y David Beckham.

Buscando sponsors

Mi estadía en Dubai se prorrogó por 3 semanas, en la que no paré ni un día. Y como si yo también fuese un emprendedor, pese al calor me vestí con pantalón largo y camisa y trasladándome de taxi asistí a tantas reuniones como pude. Me junté con algunos empresarios emiratíes, con un egipcio y con un palestino que gerenciaban empresas europeas en Dubai; también me reuní con europeos, iranianos e indios; pero no tuve suerte, pese a que más de uno me prometió apoyarme económicamente. Fue el caso de los iranianos, de Aal Mir Group. Su director de ventas Asghar Esmaeili tras una larga reunión prometió apoyarme pero luego me esquivó hasta mi cansancio. A veces prefiero ser ingenuo e insistir, que darme cuenta con quién trato.

Algo parecido me pasó cuando me junté con el equipo de prensa y publicidad de la Secretaría de Turismo de Dubai y con el Subdirector de Inward Mission; pero pese a un par de reuniones, nunca me contestaron.

Mi trabajo de buscar fondos me llevó también a la feria de Turismo Árabe y a juntarme con el Secretario Gral del Consejo Deportivo de Dubai, el Dr Ahmed Al Sharif, que me recibió muy simpático frente a las cámaras de televisión, pero que a la hora de preguntarle sobre algún apoyo económico le cambio la cara. De igual manera me sucedió con el responsable de marketing del Comité Olímpico Nacional que lo único que le interesaba era la prensa que podíamos convocar juntos; le había pedido que me contacte con las empresas con los que ellos se relacionan. Pero tras pocos minutos de charla entendí que el tipo solo pensaba en su lado y por ello opté por irme; pero al saludarlo estrechándole la mano el tipo me retiene y me dice: “si consigues algún dinero, o quien se interese en esponsorizarte, acércanos la propuesta que te la terminamos de gestionar nosotros”; me pareció una víbora.

Pero afortunadamente un par de días antes de dejar la ciudad, fue un argentino que me dio el ok para que no me vaya de Dubai con las manos vacías. Ricardo Capria de la empresa argentina Tenaris decidió hacer una donación para la causa: “completar la vuelta al mundo en bicicleta”.

06 - Pakistani wrestingDurante los últimos días en Dubai fui 7 veces al consulado de India y 4 al de Pakistán, para conseguir las visas correspondientes.

También asistí varias veces a los espectáculos callejeros de lucha libre pakistaní, algo bien interesante por estas latitudes y que realmente vale la pena.

Si hay una cosa que aprendí en Dubai, es de no crear expectativas para mis futuros países, o mejor dicho, no dejar que me las creen.

 

Si deseas conocer más acerca de mi viaje, consigue el Documental: Pedaleando el Globo