Km 137.175

Llegué a Puerto Rico entusiasmado. Había pasado más de dos meses en las Antillas menores, y recorrerlas en bicicleta no fue fácil. Me tomó un poco más de dos horas armar mi bicicleta en el aeropuerto y acomodar mi equipaje. Luego me eché a pedalear por sus avenidas amplias, bien pavimentadas y con mucho tráfico. Estaba en los EE.UU. o mejor dicho en su territorio libre asociado, que no es lo mismo.

01-con-lauraA través de internet me contacté con Laura, quien me recibió en su casa por algunos días. Conversando con ella entendí que Puerto Rico no es un estado de los EE.UU., sino un territorio libre asociado, lo que significa que es libre en su política interna pero en lo referente a las relaciones internacionales depende de EE.UU. Los puertorriqueños no pueden votar para presidente estadounidense  y aunque reciben algunos beneficios no tienen todos los derechos y/o privilegios que un estado. Tienen una persona que los  representa en el Congreso, la cual tiene voz pero no tiene voto.

Durante mi estadía en San Juan me detuve un par de días en el casco viejo, para exponer mi viaje y vender mis DVDs a los miles de turistas que desembarcan diariamente de los cruceros. Pero en su mayoría eran todos estadounidenses, gente mayor o con familia que camina, come y bebe, pero que no se detiene por más curiosidad que tenga. El público de los cruceros que recorren las islas del Caribe ha sido uno de los peores para mis ventas. Pero afortunadamente el puertorriqueño no es así y durante el fin de semana me acerqué a la placita de Santurce donde vendí muy bien. El lugar es el antiguo mercado de los sanjuaneros que tras varias décadas de abandono ha resurgido como uno de los mejores ambientes nocturnos. Es el punto de encuentro para gente de todas las edades, que distendida, se acerca para beber un mojito o para escuchar música en vivo.

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También para mi Puerto Rico ha sido un lugar de encuentro, porque vino a visitarme Norma, de México. Por ello colgué la bicicleta por varios días y salí con ella a explorar la isla de auto. Las playas de Cabo Rojo y Rincón en el oeste fueron nuestro objetivo. Son playas de aguas calmas y agrestes, con atardeceres fabulosos que escapan al gran bullicio puertorriqueño. Un excelente lugar para explorar y acampar por varios días. Pero se acercaba Semana Santa, y debí elegir un buen lugar para trabajar y juntar un dinero antes de viajar hacia República Dominicana y Cuba. Son tres veces en el año que me detengo para trabajar vendiendo mis DVDs, y Semana Santa es uno. También lo hago por algunas semanas durante las vacaciones de invierno y de verano. En este caso, queriendo trabajar con la gente local elegí la isla de Vieques, porque es uno de los destinos donde el puertorriqueño veranea.

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Durante mi estadía en Vieques conocí a Carlos Prieto Ventura,  líder de los pescadores y pieza clave en la lucha contra la marina estadounidense en la isla. De piel mestiza, barba canosa y una mirada penetrante Carlos se sentó en el patio de mi casa
para contarme lo sucedido en la isla de Vieques.

“En la década del 40, cuando ya todos los puertorriqueños éramos ciudadanos estadounidenses, hubo una expropiación del 79 % del territorio de la isla de Vieques para utilizarlo como ensayo de guerra. Por ello aquí vivimos una guerra no declarada durante 6 décadas. Nuestra isla temblaba más de 200 días al año, los barcos disparaban, las bombas caían, escuchabas la metralleta, los aviones; y eso ocurría desde las 7 de la mañana hasta las 10 o 11 de la noche. Como prácticas militares soltaban en una playa entre 30 y 40.000 soldados para practicar la guerra. En la noche no había control de esos soldados que salían en escapada hacia los sectores civiles, hacia las luces de las viviendas, buscando señoritas. Hubo violaciones de mujeres, niños que nunca tuvieron un apellido e  incluso hubo casos de hombres violados. Hubo muertes de civiles a manos de militares borrachos que intentaron ayudar a una mujer que la estaban violando. Nadie pagó por esos crímenes. Y mientras esto ocurría en nuestra isla el gobierno central de Puerto Rico no miraba para acá, porque Vieques era una ficha de negociación entre Puerto Rico y Washington. Mientras los viequenses cogíamos bombas, ellos cogían fondos federales. El gobierno federal chantajeaba  al gobierno de Puerto Rico, diciéndoles, si perdemos a Vieques como tarjeta de tiro al blanco, el fuerte soporte económico federal no se justifica como tampoco se justifica el apoyo hasta que se conviertan en un Estado”.

04-carlos“Desde la década del 40 hasta el año 2003, que fue cuando la marina prácticamente salió, siempre aparecieron excusas para perpetuar su presencia, implicando un desastre socioeconómico en la isla, llevando a nuestro pueblo a tener el más bajo nivel de ingreso económico de todos los municipios de Puerto Rico, así como llegar a ser el lugar de más alta incidencia en cáncer en el territorio, ó de tener 150 % más de enfermedades de corazón y 300 % más diabetes que ningún municipio de Puerto Rico. Eso es parte de las secuelas que han dejado las actividades militares, que han destruido no solo nuestra tierra, sino también nuestras costas, los arrecifes de coral, las especies deseables para alimentarnos, y lo peor de todo es la impunidad que han tenido. El colmo es que se vaya a la justicia y el tribunal supremo termine diciendo que la marina tiene inmunidad suprema. Realmente lo que se quería evitar es que Vieques fuese un precedente, porque si llegaran a reconocer las enfermedades que causaron a miles de personas que tenían confinadas como ratas de laboratorio y a indemnizarnos, también tendrían que indemnizar a otros lugares del mundo, donde viven millones de personas. Porque lo que probaron aquí lo tiraron en Grenada, República Dominicana, Haití, Kosovo, Iraq, Irán, Vietnam, etc”.

“Cerca de un 15 o 20 % de las bombas que se tiran no explotan por error en su mecanismo. Si se estima que hay más de 100.000 bombas en el agua sin detonar, es fácil deducir que fueron unas 500.000 bombas que estallaron destruyendo todo el habitad marino. Incluso tiraron hasta armamento no convencional, el uranio fue probado en Vieques antes de ser tirado en otros lugares del mundo”.

“En el año 2003 conseguimos el cese permanente e inmediato de todas las actividades de la marina estadounidense en la isla de Vieques. Pero de los 26.000 acres que ellos tenían, devolvieron 4.325 acres, el resto lo controla el Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de los Estados Unidos que es una agencia del departamento del interior de los EE.UU.”

“En la actualidad del proceso de limpieza, ni el gobierno de Puerto Rico ni la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos pueden estar presentes físicamente en el lugar supervisando, porque no lo permiten. Quien lleva a cabo la limpieza es el mismo ejército, con compañías que contrataron de militares retirados. Allí hay grupos de personas que trabajan sin ningún tipo de protección y luego se mezcla con la población civil, en los supermercados, en el banco, en el correo, todos llenos de polvorín, cuando una partícula de uranio es 14 veces más pequeña que el grueso de un cabello. Una sola que respires es suficiente para desarrollar un tumor canceroso en los pulmones”.

“Hay lugares como Luján que se lo conoce como el barrio de la muerte, donde más del 90 % de la población murió de cáncer. Hay una persona que está llevando a cabo la quelación, que es la manera de expulsar los metales pesados del cuerpo. En su estudio realizado, de 50 personas, 35 mostraron que tenían uranio radioactivo en el cuerpo. El problema es que a esta persona que viene en carácter voluntario, a dar un servicio gratuito, se le negó utilizar el hospital público de nuestra isla, por el gobierno de Puerto Rico, por eso decimos que ellos son cómplices de lo que nos sucede a nosotros”.

“Alegan que están quitando el peligro inminente sobre el terreno, detonando las bombas que se quedaron sin detonar, pero el contaminante sigue estando allí. En suelo norteamericano lo que hacen es quitar una capa de terreno, completo, se lo llevan y traen terreno nuevo. Aquí lo que están pensando es hacer hoyos, colocar una verja y dejarlo ahí”.

“Hay quienes piensan que el gobierno norteamericano tiene real interés de ayudar a los lugares donde entra. Pero lo que hay que entender que en todos los lugares donde hay un acercamiento de la marina o del gobierno de los EE.UU. la principal característica es la mentira, ellos siempre traen las cosas disfrazadas. Te dan del ala para comerse la pechuga. En Puerto Rico se habla que ellos aportan 9 billones de USD anuales, pero no dicen que sus mega-tiendas se llevan 24 billones de USD anuales”.

“Ahora enfrentamos otra lucha porque existe el desplazamiento forzado de nuestra gente, el apoderamiento de nuestras costas y de los negocios. Puerto Rico es una colonia de EE.UU., y nosotros somos colonia de la colonia. Hay hoteles que cobran cientos de USD por persona por noche, y no pagan arbitrio de construcción, los exoneran de pagar una contribución de la propiedad del 90% y encima de eso le dan 20 años de exención contributiva. Y eso pasa porque las decisiones de lo que sucede aquí se toman desde una silla a la distancia por alguien que en ocasiones nunca ha venido a nuestra isla. El único que paga es el residente local. Ahora mismo aquí en Vieques hay más de 390 viviendas de norteamericanos que se han dado cuenta de que aquí es fácil evadir las contribuciones y han comprado una casa que ocupan durante dos meses al año, huyéndole al frío del norte, y luego se la alquilan a turistas. Los extranjeros tienen el control de todo y son los receptores de ese montón de turistas que vienen a nuestra isla, para recoger el dinero y llevarlo afuera. De esa forma nuestro pueblo no puede echar para adelante. Hay muchas formas de sacarle la piel al conejo, dicen los americanos…”

“Antes tú conseguías un albañil por 50 USD diarios, ahora tienes que pagar de 100 para arriba, porque ellos pagan ese precio. Antes tú comprabas una casa, con dos acres de terreno en concreto por 50.000 USD, ahora piden 350.000 USD, por esa misma casa de concreto, porque ellos vinieron y lo pagaron. Usted va a un restaurante en Esperanza, donde antes compraba una hamburguesa por 3 USD, ahora usted tiene que pagar 10 USD. Es una manera de ir empujando a los locales, de mantenerte alejado del sector que ellos quieren establecer como aérea exclusiva, para que el turista viva en una cápsula. Ellos no saben de la problemática de nuestra isla, aquí no se habla de la salud, de las enfermedades, de la contaminación, como si aquí no ha sucedido nada. Por eso que a cada rato hay turistas que van y se tropiezan con una bomba, como sucedió no hace mucho en Culebra, la isla vecina; cuando una niña japonesa que estaba jugando en la arena encontró una bomba de fosforo blanco y se quemó. Por eso han tenido que cerrar playas donde antes la marina decía que no han contaminado. Ahora hay letreros por todos lados, no podemos ir a ningún sitio. Lamentablemente el proceso de limpieza es como esconder la basura bajo la alfombra”

 

05-nandoDurante los últimos días de mi estadía en Vieques llegó Fernando Cobo, un amigo de Argentina que me acompañó por dos meses. De chico, Fernando era una de esas personas que te inspiraban a viajar. Entre los amigos, era conocido como un bohemio que viajaba por todo el país, a dedo. Desde aquel entonces, soñé viajar en libertad, como él. Años más tarde, cuando empecé la vuelta al mundo en bicicleta, Fernando me prometió que algún día vendría a pedalear conmigo. Pasaron más de 13 años y Fernando cumplió, vino a recorrer conmigo República Dominicana, Haití y Cuba. Lo admirable es que sus últimos 75 km pedaleados, fueron en 2005!

Gracias a todos esos puertorriqueños, que se mostraron como hermanos latinos, ofreciéndome su casa y que no pude visitar.

Si deseas conocer más acerca de mi viaje, consigue el Documental: Pedaleando el Globo